¿Qué puedo hacer cuando siento que pasan los meses y no avanzo con mi empresa? (+ Reto)

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sensacion; no avanza, empresa

¡Qué fastidio! ¿No?

Ir todos los días a trabajar y salir de tu empresa con esa sensación de no haber avanzado nada.

Bueno, pues vamos a intentar resolver eso de un modo muy sencillo y, para ir al grano y no andarme divagando con 400 opciones posibles, hoy solo me voy a concentrar en hablarte de la razón número uno que encuentro normalmente como causa principal de esta sensación entre los emprendedores a los que acompaño.

Trabajar vs avanzar

Como te digo, hay varias y todo suma, pero la razón principal por la que solemos sentir que no avanzamos y sin duda alguna la más extendida en realidad no suele ser porque «no avances». De hecho, conozco muy pocos emprendores realmente que paguen su cuota de autónomos o impuestos para ir a hacer 8 horas de Facebook a su oficina, pero sí conozco a muchos que no tienen para nada una idea correcta (desde el punto de vista productivo) de lo que significa «avanzar» en tu empresa o de lo que se requiere hacer previamente para estar en situación de «trabajar para avanzar».

Y aquí sí que ya te digo directamente que si tienes la idea de que tú a tu empresa cada día vas a avanzar, estás más que equivocado.

De hecho hay 3 tipos de tiempo en una empresa (de los que ya te hablaré otro día) pero «avanzar» no es más que uno. Y llegar a él es en realidad el lujo que tan solo se pueden permitir los más productivos que han hecho las cosas bien y resuelto con destreza los otros 2.

El resto de los mortales acaban obligados por su propia dinámica a ir al trabajo a gastar sus horas en los dos otros tipos de tiempo que, simplificando, no son más que «mantener el barco a flote» y «dar servicio a cambio de dinero».

Pero paremos esa rama que, por mucho que me encante hablar de juegos de optimización y de tipos de tiempo en una empresa, si seguimos por ahí jamás acabaríamos el artículo y ya tenemos lo que necesitábamos para volver a hablar de cómo acabar la sensación de que «no avanzas en tu empresa».

Por eso, no es sorprendente que el motivo número 1 detrás de que un emprendedor siente que no avanza, no es que no «trabaje todos los días» ni incluso «que no avance», sino que trabaja en mil sub-temas que ni siquiera se esperaba tener que confrontar y la mayoría se pierden pronto en la memoria dejando solo huella del tiempo que hemos gastado para resolverlas.

La causa principal

Todo esto, es mucho más fácil de entender con esta historieta:

Imagínate por un momento que dejas a tu hijo haciendo los deberes en casa cuando le quedan 3 ejercicios bien cortitos a las 14h00 de la tarde. De repente se prende un incendio en la casa por una vela que te dejaste TÚ mal puesta y se cae en una alfombra. La alfombra se quema entera y con ella parte del parqué pero tu hijo logra apagar el fuego a tiempo y empieza todo el trabajo de arreglarlo. Abre las ventanas para que no huela, lija el parqué con tus herramientas, le da dos capas de cera y lo deja secar, sale a por una alfombra idéntica a la que teníais, la pone exactamente igual y hasta compra una vela nueva también, recoge todo y parece que allí no ha pasado nada. Cuando ya por fin acaba, oye la cerradura de la puerta y viene corriendo a contarte con un diálogo más o menos como este:

  • – Papá, papá…
  • (Le interrumpes) ¿Hiciste los deberes?
  • – Espera que te cuente. Es que esta tarde, justo cuando cerraste la puerta, había una vela…
  • (Le vuelves a cortar) A ver no me líes que te conozco. Los deberes, ¿están hechos o no están hechos?
  • – Pero Papá, es que no lo entiendes. Mira, había una vela…, aquí. Esta no, otra, pero estaba yo haciendo los deberes tranquilamente…
  • (Le cortas otra vez) Para, para, para. No me cuentes milongas, hijo. Pregunta híper-simple: ¿están hechos los deberes (que tuviste 6 horas para hacer) SÍ o NO?
  • (Con voz timidilla y en bajito) Eh… No
  • – Castigado.
  • (Y te quedas tan tranquilo de haber hecho un castigo de «justicia» y evidente)

Bueno.

Pues creo que es bastante ilustrativo.

En esta historia obviamente tú eres tanto el hijo como el padre y este diálogo es un discurso tipo que puedes tener contigo mismo muchas veces.

Cuando trabajamos toda la semana en mil batallas solemos ser más como el hijo y cuando se trata de hacer balance de nuestras empresas nos apetece más ser como el padre.

Aunque lo ideal por supuesto sería tener el realismo del hijo a la hora de hacer balances y el pragmatismo del padre a la hora de no categorizar cualquier imprevisto como un incendio, porque efectivamente la mayoría no son más que tareítas que nosotros mismos nos empeñamos en ver como «obligatorias e importantísimas».

A este efecto se nos suman ciertos vicios además como que, si al padre ya le parece inventado que haya habido un incendio, desde luego no se va a querer creer aún menos que eso le haya pasado a su hijo «3 semanas consecutivas». No obstante, en una empresa hoy por hoy es la semana rara es la que sale todo como planificas. Porque o tienes un estilo de trabajo muy conservador, muchísima experiencia y pocos nuevos proyectos o lo normal es que te estés confrontando a proyectos que jamás has hecho antes. Así que lo normal en una empresa es que haya bastantes imprevistos.

Pero bueno, para acabar de convencerte de esto, me gustaría que no tomases mi palabra como absoluta sin más y que intentases por ti mismo un reto muy sencillo que puedes responder aquí abajo mismo en la caja de los comentarios.

Reto: Escribir las acciones para hacerme un té

Para darte cuenta de lo complejo que es en realidad todo lo que hacemos a diario y la cantidad tanto de fuentes de imprevistos como de tareas que podremos querer ignorar cuando hagamos balance, te invito a hacer al siguiente reto:

Escribe todas las acciones que tendrías que hacer desde ahora mismo hasta que te hayas hecho un té (intentando ser lo más exhaustivo posible)

Pruébalo sinceramente porque este no es un aprendizaje que yo pueda describirte sino algo que solo puedes aprender experimentándolo. Son 5 minutos.

reto tareas

Ya te avanzo que si tu lista de pasos para hacerte un té desde donde estás ahora mismo no roza las 30-40 acciones te habrás olvidado de muchísimas (y por lo tanto de muchísimas fuentes de detalles o gastos reales de tiempo que no estás evaluando al analizar si te compensa o no te compensa, en este caso ese té).

Otra cosa es que sean triviales, cortas o inesperadas pero hacer tendrías que hacerlas todas. Y cada una de esas tarea van desde:

  • 1. Levantarme de la silla
  • 2. Ir hasta la puerta
  • 3. Abrir la puerta
  • 22. Introducir la cuchara en la bolsita de te a granel
  • 38. FIN (Tengo un té listo para beber)

Nota: Si no tienes té, no vale hacer trampas. No hace falta que escribas cada giro y paso en la calle pero sí todas las acciones en el supermercado, etc. Recuerda que cualquiera puede fallar y abrir una nueva (como que en ese supermercado no haya el té que tú necesitas). Eso en tu negocio pasa.

Pero no hagas como si supieses ya lo que va a salir. Hazlo al acabar el artículo.

Porque el ejercicio no va de hacer un té en condiciones ideales, sino en tu situación y te vas a ver respondiendo a preguntas y vas a encontrar muchas analogías con tu empresa.

Muchas veces esa es la diferencia entre resolver un problema en 1 minuto o en 14 horas.

Yo de hecho por ejemplo ahora mismo no podría empezar ese té por «levantarme de la silla» como primera tarea ni siquiera porque me daría con las rodillas en la mesa. Así que, por mucho que me fastidie tener tareas extra, mi lista debería empezar por la tarea «Empujar la silla hacia atrás» (que me añade un paso más, pero es la pura realidad). No me puedo juzgar como si hacer un té fuese solo un paso. Son 30 o 40, son todos tareas, todos gastan tiempo y si cada uno suma aunque sea unos segundos y algunos minutos, cuando me juzgue la semana que viene no es lo mismo llegar hasta mi puesto de trabajo y abrir la oficina me lleve 30 segundos que 30 minutos (por todo lo que hay que hacer antes en el medio).

Una parte (significativa) de tu tiempo se va a aquí.

Y tomar consciencia de ello te hace más productivo mejorando tu predisposición y decisiones.

Haz la lista

En serio.

Y a eso voy con este artículo: si ya son 30-40 acciones en procesos tan dominados y triviales como hacerse un té, ¿cómo no van a ser complicados los problemas de empresa?

¿Qué hago cuando sienta la próxima vez que «no avanzo»?

Pues muy simple: empieza a hacer memoria para determinar si las tareas que hiciste la semana pasada eran de valor o eran innecesarias. Y si esta semana las volverías a hacer el problema no estaba en que hayas perdido el tiempo, sino que probablemente te fastidia que no puedas avanzar en tu empresa por esos lastres e imprevistos pero las tareas que has estado haciendo son útiles en sí.

Luego ya si quieres entrar en el arte de saber efectivamente qué tareas incluso de las «semi-útiles» puedes eliminar entraremos en otro terreno que es lo que aprendemos en el curso del Método OSEI o en las mentorías de productividad que imparto a emprendedores, pero primero lo primero: date cuenta de la cantidad de tiempo que sí pasas a la semana haciendo cosas que, al menos, podrían serte útiles.

Así que te dejo 2 deberes: (1) escribe esa lista (de acciones exhaustiva que tendrías que hacer hasta acabar de hacerte un té) y (2) encuentra y apláudete al menos una tarea importante que te surgió, priorizaste y solventaste correctamente la semana pasada (y que volverías a hacer esta porque aunque imprevista, sí era necesaria).

¡Nos vemos en los comentarios 😉 !

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4 comentarios

  1. Hola Iago! Aquí Jaír, de EfectiVida.
    Genial artículo. Me ha encantado la historia del incendio y el ejemplo práctico del te. Buenísimo!
    Muchas gracias. Creo que da que pensar cómo subestimamos las tareas que realizamos en el día a día.
    Excelente!
    Saludos desde Canarias!

  2. !Genial, Iago! Esa percepción de «no avance» ya la cuestioné hace mucho, aunque es cierto que tendemos a no ver los avances si no van ligados a resultados inmediatos y de ponerse la medallita (yo tengo que luchar contra esta «programación»).
    Esta idea enlaza con tu artículo de objetivos nobles y lastre y para conseguir los primeros hay que hacer muchos lastres, la verdad. Es más, yo diría que los nobles es la carpeta en la que se guardan 10000 archivos lastre: cuando ya completaste los 10000 lo guardas todo en el escritorio en una carpeta que dice » objetivo noble x».
    Aquí por casa tengo a uno que llega muchos días diciendo «Dios, no hice nada», me pone a contar y le digo «caray, pues a mí me parece que has hecho muchas cosas pequeñitas pero muy muy pertinentes». Claro que eso a veces lo ve mejor alguien desde fuera, porque nosotros tendemos a ver que si nuestro día no cierra acciones (ya no estamos en el cole y eso es difícil: proyectos grandes y muchos condicionantes externos) y esas acciones no son la puntita centelleante del iceberg que hace girar barcos y cambia todo el paisaje, ya es un día poco productivo.
    ¿En qué momento nos meten esta tendencia en la cabeza? ¿Que toda tarea tiene que ser majestuosa, la pieza que falta para el rompecabezas? ¿Que cada día se cierra con candado bonito, con «checks» de oro? Yo creo que en el colegio. Examen: check. 1° evaluación: check, me olvido. Verano: reseteo. Nuestra vida de estudiante es un poco así. Se concluyen muchas cosas en muy poco tiempo y en la vida laboral y personal de persona adulta esto es más difícil por antinatural. La vida no es un «check», es un » me he ido apañando, he progresado, he creado mis truquillos, me he demorado y me he tenido que parar para luego seguir». Y si bien el día a día de muchos empleados es un poco fichar y hacer «check», la de los empresarios es más de… ir viviendo, con sus idas y venidas e incertezas. Y para ello… tecnicasdeorganización.com xD.
    Gran post.

    • ¡Muchas gracias, Iris 😀 !

      Pensándolo con calma, no creo que nos «infundan» necesariamente este pensamiento, sino que me parece el primer reflejo más probable.

      Es decir, hasta que no observamos lo complejo que puede ser lograr un objetivo y que también nos corresponde responder a imprevistos, es bastante normal asociar que «si todavía no he acabado» a lo mejor es porque «hoy no he hecho nada».

      Y al contrario, me parece bastante improbable que alguien sin muuuuuucha madurez productiva de la experiencia sepa señalar «bueno, hoy no he acabado pero todos estos inconvenientes eran necesarios e hice muy bien».

      Aunque bueno, ese origen merecería un estudio en sí mismo y aquí estoy tirando más de intuiciones por cómo veo trabajar y sacar conclusiones a la gente.

      Un saludo ¡y graciñas como siempre 😀 !