La diferencia entre un coach, un mentor, un consultor y un profesor y cómo no equivocarte al escoger

Este artículo forma parte de la mini-serie “¿En qué puede ayudarme una mentoría de productividad con mi empresa?”. Para encontrar más información sobre mis mentorías de productividad inscríbete aqui.

 

Cuando eres un emprendedor, y especialmente si tienes una empresa unipersonal o muy pequeña (2-3 colaboradores), tarde o temprano va a llegar el momento en que necesites una formación, una nueva habilidad, un acompañamiento personalizado o algo similar.

Como recurrir a ayuda externa puede suponerte una inversión bastante considerable pero al mismo tiempo con un impacto muy grande y positivo si lo haces bien te conviene al máximo hilar muy fino y saber exactamente cuál es cuál para no equivocarte.

Así que en este artículo voy a desgranarte qué hace exactamente cada uno, y cuándo es recomendable o mala idea recurrir a cada uno para que aciertes cuando lo necesites.

¿Quién es quién?

Hay cientos de tipos de perfiles de profesioales que te podrían acompañar con tu empresa pero para este artículo voy a centrarme en 4. Los 4 perfiles principales que debes manejar son:

  • Los profesores (o formadores)
  • Los coachs
  • Los mentores
  • Los consultores

Cada uno de estos perfiles funciona realmente bien para un cierto tipo de situaciones.

Y si los colocamos según en qué trabajan y el tipo de contenido que te entregan daría un gráfico parecido al siguiente:

Coach-vs-mentor-1

Esto quiere decir que, cada vez que tengas un problema en tu empresa tienes dos opciones:

  • O lo resuelves tú mismo como puedas
  • O se lo pasas o buscas acompañamiento de la persona más indicada

Lo normal es que por miedo, por falta de confianza en gente que no conozcas, por no verlo claro, por falta de tiempo o incluso por timidez tendamos a hacer las cosas solos (la solución por defecto pero la más rudimentaria).

El caso idealmente más productivo, no obstante, es que trabajes en cada momento con el que te convenga más (incluida la opción de “con ninguno”).

Recuerda que estamos en un blog de productividad y aquí no nos importa si lo haces gratis o no, sino el balance final. Hasta el servicio más caro del mundo en cualquier empresa se justifica si te deja más beneficios de los que tú hubieses obtenido (teniendo en cuenta la inversión).

Así que piénsalo en esos términos.

Estos 4 perfiles son opciones a tu disposición y además a menudo se da la casualidad de que es más rentable que trabajen para ti porque haces menos y ganas más.

Veámoslo con un ejemplo

Imaginemos ahora que son las 11 de la mañana y tengo un problema en mi empresa. El origen no importa pero necesito reponder a la pregunta “¿Cuánto es 2+2?”.

Coach-vs-mentor-2

¿Cómo respondería cada uno? Veámoslo uno a uno.

El profesor enseña

El profesor (o formador) es alguien que posee conocimiento y es especialista en transmitirlo, en enseñar. Ya sea abstracto (teoría y conceptos) o aplicado (técnicas, herramientas y soluciones), él lo que posee fundamentalmente es conocimiento.

Los vemos en la educación primaria, en las academias de inglés y en las formaciones de empresa pero todos son profesores/formadores. Es cierto que a los profesores de primaria suelen tener también funciones de tutor y más cosas pero para no liar no nos fijaremos en eso.

Tú puedes contratar a un profesor en cualquier momento para que te enseñe algo necesario para tu empresa y eso es lo que nos interesa.

El coach acompaña

El coach es probablemente la figura más confundida porque tendemos a pensar que es un “entrenador” (porque en inglés “coach” es entrenador) pero no es el caso.

Un coach es un profesional de acompañar a otras personas en el cambio (normalmente desarrollo personal) y si, ¡“¿Cuánto es 2+2?” debe ser el peor ejemplo de tema que preguntarle a un coach!

Pero si una empresa grande quiere por ejemplo promover a un ejecutivo y no lo ve preparado para liderar un equipo por tímido o poco confiado cuando se trata de alguien brillante lo que hacen es contratarle a un coach.

No quieren desperdirlo o contratar a otro y la teoría no le falta, pero necesita ayuda diferente para alcanzar esa capacidad. Necesita preguntarse por qué no da liderado, preguntarse si quiere liderar, y en caso de querer, neecesita encontrar qué le bloquea, si le bloquea un miedo ver cómo puede tumbarlo, etc.

Los coachs además no son psicólogos ni buscan el por qué de las cosas pero te acompañan, te abren campo de visión, te alimentan con cosas que no percibee y te confrontan. Por eso mucha gente no entiende directamente para qué sirven porque son extremadamente dependientes de cómo vengas y lo que necesites.

Además, contrariamente a lo que piensa la mayoría, los coachs no son “expertos” en una industria (ni necesitan serlo). Es más si tu coach empieza a darte consejos sobre cómo hacer algo en tu empresa ya puedes salirte de ahí y despedirlo porque no está adoptando una postura de coach.

Aviso importante
Contratar un coach puede ser muy potente para ti pero también muy peligroso si el coach no sabe lo que hace. Lamentablemente no es una profesión regulada (como médicos o similares), al menos en España, y cualquiera en teoría puede decir que es “coach”. Así que mi consejo es que no juegues con fuego y si estás buscando uno asegúrate de que está formado como mínimo por un organismo serio como la ICF.

El mentor “mentoriza”

Ok, “mentorizar” no existe en castellano, pero el mentor es ese sabio con mucha experiencia que a priori ya ha pasado por dónde has pasado tú (un Yoda de la Guerra de las Galaxias, vaya).

El mentor para serte útil sí debe conocer tu situación, te da tanto soluciones como su experiencia pero te la cuenta con una pizca de prudencia (porque lo que le funcionó a él hace 10 años en otro contexto no tiene por qué funcionarte a ti en tu caso).

Aunque en general un mentor sí resulta practiquísimo porque es un experto en su tema que te permite aprender muchísimo en poco tiempo y se moja mucho, si es bueno, te mantendrá informado de que todo lo que te aconseja tiene riesgos y jamás decidirá nada por ti. No obstante, te transmitirá todo lo que esté en su cabeza para que puedas tener éxito en ese tema.

En España, por ejemplo, hay organismos como la AMCES que asocian a los mentores pero tampoco es un oficio regulado por ley.

El consultor hace

El consultor es el más simple y directo de todos porque simplemente tu le pagas X que te pide y te da el trabajo hecho. Los buenos consultores resuelven tu trabajo de la mejor de las maneras e incluso algunos van un poquito más allá (informándote, formándote un poquito o ayudándote con algo posterior) pero en general cuando pagas tu dinero y te entregan lo que sea, se acabó.

Si quieres resolver otro problema muy parecido o te equivocaste pidiendo lo que querías en general es “culpa tuya” y tienes o que volver a pagar o buscarte la solución de otro modo.

Y resumiendo

Estas son las diferentes perspectivas a las que tienes acceso:

¿Cuándo me conviene escoger cuál?

A parte de los perfiles deberías de tener en cuenta 2 cuestiones más:

Primer aspecto – Precios

Si vemos a grandes rasgos 1 hora de trabajo de cada uno, podríamos decir que rozan:

  • Profesor: >15€/h Todo depende de lo que te enseñe pero, cuanto mejor sea, menos standard sea y más rara la especialidad, más sube. Además se suelen necesitar muchísimas más sesiones.
  • Consultor: (Depende enormemente) Cualquier freelance es normalmente un consultor y pueden cobrar desde 15€/h hasta digamos 120-150€/h antes de empezar a ser ya talentos con renombre.
  • Mentor/Coach: >200€/h Pero se suelen contratar por misiones o programas porque necesitan construir la relación y duración (lo que da lugar a paquetes de 6, 10, 12 o más sesiones)

Aún así estas indicaciones son extremadamente orientativas ya que es muy difícil ponerle un precio medio a estos servicios con lo que varía cada tema. Te encontrarás con profesores que a 120€/h sean una ganga y coachs que a 0€ prefieres no tenerlos pero lo que más importa no es tanto que te fijes en el número que te cuesta sino en balance (qué ganas o pierdes tú en conjunto).

Segundo aspecto – Según tu problema

Con el ejemplo anterior hemos visto que para 2+2, sinceramente, las mejores respuestas eran las del profesor (“te voy a enseñar los números y a sumar”) o puntualmente la del consultor (“4”).

De todos modos, lejos de querer dejarte con la impresión de que hay un tipo de acompañamiento mejor que otro, el partido óptimo que le puedes sacar a este artículo está en entender que todos tienen su situación ideal y que incluso independientemente del precio o de las circunstancias para cada situación hay uno ideal.

Así que pongamos ejemplos adecuados para cada uno. Fíjate además que no he cambiado practicamente sus respuestas, tan solo las preguntas a las que los confronto y eso ya basta para que sean el mejor candidato.

Para cosas básicas y repetitivas, el profesor.

Profesor

Para las elecciones personales e intransferibles, el coach.

Profesor

Para ser eficiente a un gran nivel en un tema complejo, el mentor:

Profesor

Para lo muy específico o poco frecuente, el consultor:

Profesor

Tercer aspecto – ¿Existen?

Puede parecer una mención tonta pero te vas a acordar más de lo que parece: no siempre sabrás si existe alguien que ofrezca el acompañamiento que quieres en el tema que quieres. Y a veces bascta con pensar que no existen para perderte oportunidades tremendas.

Piensa que estos profesionales dominan mejor que tú su tema y probablemente lo hayan refinado hasta que a lo mejor no se parezca a lo que tú buscarías en Google u otros.

Sin ir más lejos, yo no aparezco hoy en Google como mentor en “gestión de tiempo”, en “organización de empresas” o en “optmización para que necesites trabajar poco y aun así tu vida sea lo mejor posible” y sin embargo es parte de lo que puedo hacer a ojos de muchas personas que no pensarían en buscar por “mentoría de productividad para empresas”.

Y aquí puedes pensar “¡pues que se cambien ellos!” y de hecho ya lo hacen pero quieran o no cada profesional solo puede escoger una etiqueta (o muuuy poquitas) así que tengo 4 consejos para ti:

  1. Si te vendría bien ayuda en un tema concreto busca y no presupongas que no existe (encontrarás más de lo que parece).
  2. Piensa nombres alternativos, prueba muchas variaciones de palabras y explora subramas del tema en Google antes de darte por vencido.
  3. Vuélvete curioso en general por descubrir de qué van los conceptos que no conozcas: Mindfulness, PNL, Copywritting, lo que sea. Pregunta sistemáticamente ¿de qué va eso? Porque a lo mejor llevan hablando 20 años de lo que justo necesitas y si no no te enteras.
  4. Piensa quién ha podido resolver ya ese problema y pregúntale cómo lo hizo para encontrar ayuda donde no hubieses buscado.

El que no busca no encuentra.

Y es una pena que acabes con el primero en Google o haciéndolo por tu cuenta cuando existe exactamente lo que necesitabas.

¿Hay más perfiles?

Sí, por supuesto. Piensa que yo me he centrado en los principales y los que confundimos más a menudo pero existen muchos otros más o menos reconocidos aunque menos prácticos para el día a día de una empresa pequeña.

Dos perfiles por ejemplo que se quedaron fuera y yo utilizo durante mis mentorías en ciertos momentos son:

  • El experto – Posee un conocimiento muy profundo en un tema pero no necesariamente soluciones. Es la mejor opción cuando tienes un problema muy específico y quieres la opinión del que más te pueda acercar. No es raro por ejemplo en medicina acudir a expertos para el diagnóstico y luego ya el resto hacerlo en otro sitio.
  • El entrenador – Te acompaña para adquirir una habilidad. Ya sabes lo que necesitas, ya lo entiendes, pero el entrenador es un profesional en el proceso de acompañarte hasta que logras tener esa habilidad a punto, ya sea física, mental o como sea. Yo lo uso mucho, por ejemplo, para quitar los malos hábitos y reflejos de mis alumnos. Una cosa es decir que entiendes el concepto y otra tener la habilidad totalmente entrenada y depurada.

Concluyendo

Como ves, hay una gran cantidad de perfiles y los 4 principales son nociones que deberías dominar para saber en cada momento quién te puede ayudar mejor.

Resumiendo rápido y centrándome en los principales, te conviene:

  • Un profesor – para las cosas genéricas y básicas que vayas a utilizar constantemente. (Ej: Matemáticas. Gestionar tareas bien a diario)
  • Un coach – para guiarte en las cuestiones que no puedes responder más que tú. (Ej: ¿Cuál es mi objetivo en la vida? ¿A dónde quiero llevar ahora mi empresa?)
  • Un mentor – para aprender un gran volumen de cosas de manera acelerada en un tema. (Ej: Llegar cuanto antes a ser productivo. Aprender un oficio)
  • Un consultor – para las cosas tan específicas o poco frecuentes que compensa que te lo resuelvan a aprender. (Ej: La contabilidad de cada mes. El diseño de tu nuevo logo).

¿Qué te ha parecido el artículo? ¿Hay algún perfil que no conocías o algo que hayas aprendido útil para tu negocio?

No te olvides que para todas tus dudas podemos seguir la conversación en los comentarios ni de compartirlo en tus redes sociales si te ha gustado ;). ¡Nos vemos en la próxima!

 

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Este artículo forma parte de la mini-serie “¿En qué puede ayudarme una mentoría de productividad con mi empresa?”. Para encontrar más información sobre mis mentorías de productividad inscríbete aqui.

11 comentarios

  1. Buenas! Me llamo Jaír Amores, y desde hace un poco tiempo tengo un podcast y una web con posts escritos sobre efectividad personal (EfectiVida). Desde pequeño siempre me ha gustado aprender técnicas para mejorar los procesos. Pero llegado a un punto, cuando ya has leído ciertos libros y sabes las cosas típicas, es difícil encontrar contenido que de verdad sea de calidad. La mayoría repiten las mismas cosas y aprovechan los estudios de otros (no lo juzgo, yo también aprendo de los demás). Dicho esto (y perdona que me haya extendido), tengo que felicitarte sinceramente. Este artículo y otros que tienes publicados son excepcionales. Una redacción sencilla pero efectiva. Con ejemplos ilustrativos… Y el tema que tratas hoy de los mentores, coaches, etec… bufff. Buenísimo!!! Se suele confundir sus papeles, y, entre que hay muchos que son vende-humos, y la falta de confianza que mencionas, uno le coge miedo y rechaza sus funciones. Pero lo explicas super-bien. Muchas gracias. Sigue así, por favor!

    • ¡Muchísimas gracias, Jaír! De verdad que me agrada muchísimo escuchar los puntos concretos por los que el artículo te ha parecido útil porque había un esfuerzo especial por comunicar en esa dirección y me alegra especialmente escuchar que el artículo cumple en ese sentido.

      Se nota que tienes también el ojo entrenado porque no es lo primero en lo que se fijaría cualquier persona pero por la parte que me toca ¡muchísimas gracias por tan buen feedback!

      Un saludo 😀

  2. Caramba me has dejado impresionada! Me encanto lo sencillo que separaste los perfiles. Muy útil, gracias por compartir.

  3. !Genial, Iago! !Muy necesario! (No tenía ni idea de las diferencias entre unos y otros, aunque tendría que decir algunas cosas en cuanto a lo de profesor 😉 ). Necesario y denota también mucha honradez profesional por tu parte el delimitar tan bien las funciones y objetivos de unos y otros. No creo que esta clase de artículos circulen por las webs de mentores, coachs etc. A veces, si uno no tiene las ideas y sus funciones muy claras, mejor no iluminar a posibles clientes desorientados.
    En tu caso, que vas con la verdad por delante, esta información te premia y te loa.
    Un saludo.

    • ¡Muchas gracias Iris!

      He de admitir que me apetecía en cada tipo añadirle muchos muchos detalles y precisiones pero es un artículo de más de 2000 palabras y he tenido que cortar por algún lado porque si no se hacía verdaderamente infinito añadiendo más precisiones donde a lo mejor se perdían las ganas de leer el resto.

      En concreto, se quedó fuera para los profesores la mención de que raramente un profesor de instituto/escuela ejerce solo la faceta de “profesor” y también dejé fuera algunos perfiles que sí tengo reconocidos pero no tienen (casi) uso para emprendedores / profesionales en una empresa normalmente (como la figura del “tutor”).

      De hecho, ya ves que en el gráfico casi se podrían dibujar 8 posiciones y solo cubro 4 pero me parece así más aplicado.

      Así que perdón por las simplificaciones con los profesores, pero van por ahí los tiros.

      ¡Un saludo!

      • Venga va, perdonado 😉
        No, tú no añadas más, que para tu campo vas sobrado, pero yo añado que los profesores somos coachs, mentores, a veces por desgracia consultores, psicólogos, curas, monologuistas, Virgen de los Remedios y hasta aniquiladores de insectos (mediante zapatazos) que “histeriquizan” a sus alumnos.

  4. Magnífico artículo, muy bien explicado, muchas gracias

  5. Excelente! Muy clara explicación. También me encuentro creando mi Blog en Productividad y he tenido esa dualidad sobre que etiqueta llevar. No podemos caer en modas y ser muy responsables en como nos mostramos al público, un abrazo

    • ¡Gracias Hernán! Efectivamente, las cosas claras y el chocolate oscuro como decimos por aquí :D.

      ¡Mucha suerte con tu blog y un saludo!


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