La barrera auto-impuesta que te impide optimizar el 90% de tu trabajo

Pregunta tonta: ¿cuánta gente en este mundo ha hecho un curso de mecanografía?

Y segunda pregunta tonta: ¿cuánta gente escribe en un teclado cada día?

Es más, ¿cuántas horas diarias de un trabajo normal de oficina incluyen mecanografía?

Y tercera pregunta tonta: si yo no soy ni mucho menos el primero en fijarse en esto, ¿por qué gaitas ni tú ni yo al final de este artículo (muy probablemente) seguiremos sin apuntaros a un curso de mecanografía?

Pues vamos a ver cómo puedes salir de esta situación que, afortunadamente tiene solución, y te la cuento en este artículo.

Priorizar lo que necesitamos no suele ser nada sexy

Lo primero de todo es empezar por darse cuenta de que a todo el mundo, en principio, nos gusta poner nuestra energía en lo que brilla.

En un artículo de hace algo de tiempo, te explicaba que entre nuestros objetivos hay dos grandes tipos que yo llamo los objetivos “nobles” y los objetivos “lastre”.

Si no lo has leído te lo recomiendo, pero la parte que voy a recoger aquí es que a nosotros siempre nos ha encantado escoger y llenar nuestro tiempo con los objetivos nobles (los que brillan, los bonitos; como por ejemplo: comprarte un coche) mientras que odiamos, posponemos y abandonamos los objetivos lastre (los prerrequisitos, los aburridos; como por ejemplo: comparar precios y probar coches cuando no tienes ni idea).

¿Pero cuál es el problema principal de dejarnos cegar por los objetivos nobles que brillan tanto?

Pues que…

Todo objetivo noble está compuesto en realidad de mini-objetivos lastre

Objetivos, nobles, lastre

Si te fijas en la imagen, los objetivos nobles por muy nobles que sean, siempre son así.

¿Que quieres hacerte millonario? Pues imagínate la de tareas que tendrás que hacer que no te gusten.

¿Que quieres ser profesor en un instituto? Pues de levantarte de madrugada y de tratar casos difíciles no te va a librar nadie.

¿Que quieres curar el cáncer? Anda que no vas a comerte horas aburridas antes de poder decir que lo has logrado…

Como ves, a lo mejor solo la ultimísima parte es lo que te apetece pero en realidad todo en tu objetivo puede ser visto como lastre.

Y es muy importante entender en esta parte que tomes las decisiones que tomes, priorices lo que priorices podrías acabar constantemente con tu agenda llena de tareas y objetivos que para ti son aburridos y los consideras puramente lastre.

¿Por qué?

Porque es una cuestión de visión

Tú decides lo que te gusta hacer y lo que no. Y de hecho, cuando lo haces a menudo es porque presupones que las tareas que te gustan van a pasar de una forma parecida a algo que suele agradarte pero, podría ser que te saliese al revés de lo esperado.

Todos hemos ido al cine alguna vez con la mala suerte de caer en una peli malísima pero, ¿qué le vas a hacer? ¿Dejar de ir al cine? ¿Irte antes del final? ¿Y si luego resulta que la película era buena pero empezaba mal?

Realmente con ninguna experiencia sabrás si algo te gusta o no hasta que acabes de hacerlo y para cuando la hayas acabado tan solo podrás opinar sobre esa ocasión y lo harás hablando en pasado.

Pero con estas observaciones acabamos de abrir una puerta interesante: en realidad importa más el cómo intentas las cosas que lo que estás intentando en si.

Esta es precisamente la idea por la que funciona tan bien la “gamificación”, la técnica que intenta convertir algo que haya que hacer aburrido en un juego (porque al final, cegado por el juego, acabas queriendo jugar tanto que completas la tarea sin enterarte ya sea leerte un libro, aprender los países del mundo o vender N productos en tu empresa).

Una de las revoluciones de nuestro nuevo mundo que rompe totalmente con el trabajo de los años 60s, 70s y hasta hace nada es que trabajar no tiene por qué ser sinónimo de sufrir.

Y no te creas. Esta idea la ha oído mucha gente pero no la ha aplicado casi nadie.

Por eso no me extiendo más y voy al grano:

Entonces ¿qué? ¿Mecanografía si o no?

¡Mecanografía por supuesto!

La barrera que te autoimpones es que a fuerza de tener que hacer todo para ya, lo más barato posible y sacrificando todo por el resultado es que nadie querría tener que hacer las tareas que te asignas.

Desde el punto de vista productivo sieeeempre deberías escoger la siguiente idea o tarea que más te aporte y menos te cueste llevar a cabo, no obstante lo que no está escrito en ningún lado (al menos en este milenio) es que tengas que hacerlo en línea recta, aburrido y sufriendo.

Dicho de otro modo, si reconoces que la idea de la mecanografía podría venirte genial pero solo ves las opciones de hacerte un curso aburridísimo o no hacer nada al respecto, entonces búscate una tercera vía.

Y este concepto te animaría a que lo llevases mucho más allá en todos los medios que puedas:

  • No tengas una contabilidad horrible y te fundas haciéndola (por no pagarle más a un contable)
  • No trabajes en un escritorio de ordenador lleno de basura (por no darte 2 horas si hiciesen falta para ordenarlo)
  • No dejes de leer libros, formarte y experimentar constantemente en el trabajo (aunque no den resultados de inmediato)
  • etc.

Como a lo mejor ya me has oído alguna vez “es más fácil alejar una bola de mármol gigante un kilómetro si vas cuesta abajo aunque tengas que ir serpenteando que hacerlo cuesta arriba aunque puedas ir en perfecta línea recta”.

Así que si quieres optimizar ese 90% de tu empresa que son todo oportunidades, deja de obsesionarte por hacerlo en línea recta y obsesiónate por que se convierta en una bola que vaya rodando sola hacia abajo.

¿La mecanografía es vital? Sí. ¿Es mejor inversión y más segura que muchas otras cosas en las que pasas horas y horas? Sí.

Entonces autorízate a pasar tiempo aprendiendo a dominar eso.

No tiene que ser para ya. No tiene por qué ser aburrido, pero no es una perdida de tiempo en tu agenda sobrecargada.

Al contrario, es una elección buenísima porque tú has sabido apostar por mejorar una habilidad super-necesaria donde otros ni siquiera ven su debilidad, ven una perdida de tiempo o algo innecesario porque están “demasiado ocupados”.

¿Ocupados en qué? ¿Tecleando lento 😀 ?

Pues despacito y sin presiones.

Siéntete lento las veces que necesites y observa cómo cada vez escribes mejor y más rápido.

Llegará pronto el momento en que te guste tanto y te vaya tanto mejor que a la media que empieces un efecto bola de nieve y te motives todavía más.

Trabajarás mejor, producirás más y, curiosamente, ya ni verás lastre donde antes sí lo veías.

PD: Al final no he podido aguantarme y me he tenido que bajar un programa para entrenar mecanografía. Si tu también cedes, las opciones que más me han gustado son: Klavaro o Keybr


9 comentarios

  1. Me ha gustado el artículo, muy practico y la foto que has elegido es Bella, ¿qué lugar es?.

  2. Artículo bastante bastante motivacional! 🙂
    Muy de acuerdo con la gamificación, aunque a veces una sienta que, si no lo hace como los demás, canónico y aburrido, no vaya a obtener buenos resultados. Por aquí tengo un bombo de lotería que compré hace unos días para el tema opos y un móbil lleno de temas que me pongo mientras paseo, no te digo más.
    Eso sí, no coincido en eso de “Realmente con ninguna experiencia sabrás si algo te gusta o no hasta que acabes de hacerlo”, pero como discurso motivacional está muy bien.
    Mecanografía: al pie de la letra, no me hace falta. Solo utilizo tres dedos de cada mano, pero soy la más rápida del Oeste!! Fiú fiú!

    • Si la mecanografía ya está cubierta seguro que hay otras cosas que valen la pena. Cuanto menos “básicas” menos rentables (porque les sacamos partido con menos frecuencia) pero seguro que hay muchísimas suficientemente frecuentes como para que valgan enormemente la pena.

      ¡Gracias Iris 😀 !

  3. Pues yo voy a extraer párrafos literales para mis alumnos de “Operatoria de teclados”, vamos, la meca de toda la vida. Para que piensen en su importancia.

    • No estaba concebido para el uso literal pero encantado de que ayude 😀 ¡Un saludo!

  4. Muy buen artículo Iago. Como se lee entre líneas, todo lo que realmente tiene valor en esta vida se consigue mediante una “carrera de fondo”, es decir, se necesitan muchos pasos para llegar a la meta, por lo que, si lo hacemos un trabajo tedioso, se volverá en una meta inalcanzable.

    Precisamente con este artículo me has recordado a cuando aprendí mecanografía. Lo hice con un juego y tuve justo esas ganas constante de jugar para batir los récords del programa. Lástima que fuera hace tantos años que ni recuerde la herramienta.

    Abrazo

    • ¡Efectivamente Yan! Y los que tenemos una mente proclive a hacer las cosas de manera productiva somos especialistas en empezar a podar todo lo divertido como si fuese superfluo.

      No es ninguna sorpresa por lo tanto que mucha gente acabe teniendo una relación de amor-odio con la productividad (por lo muy practica que resulta, pero lo poco que nos gusta hacer las cosas aburridas). Así que no nos equivoquemos, productivos sí, pero mártires no somos.

      Es casi nuestra obligación hacer que nuestro trabajo nos guste porque esa es la mejor forma de que no lo soltemos bajo ningún concepto.

      ¡Gracias por compartir tu experiencia 😀 !


Dejar un comentario