La pinta que tienen los objetivos que se alcanzan solos en Año Nuevo

Ya está. Ya están las lucecillas navideñas por todos lados.

De hecho, según en qué sitios, llevan ya puestas varias semanas y, aunque me ponga de los nervios que nos adelanten la navidad de esta manera por puro marketing, lo cierto es que tan solo quedan unas 3-4 semanas para Año Nuevo.

Así que necesito avisarte más o menos ahora por si quieres prepararte para aprovechar el efecto Año Nuevo con alguno de tus objetivos actuales.

Lo primero de todo: el efecto es real. Año Nuevo tiene una ventaja objetiva.

Año Nuevo es muy buen momento para cambiar cosas.

Ya sé que esto puede sonar a tontería pero básicamente, según vas aprendiendo productividad pasas por estas fases:

  1. Novato absoluto – El único momento de mirar tus objetivos es Año Nuevo (y te marcas cualquier tontería)
  2. Productivo intermedio – Te das cuenta de que hay que pilotarlos en continuo, puedes marcarte nuevos cuando quieras y normalmente dejas de marcártelos en Año Nuevo (y hay casi quien reniega de este momento para marcárselos)
  3. Y luego está la fase de la que te estoy hablando:

  4. Madurez productiva – Te das cuenta de que socialmente, Año Nuevo es un periodo en el que el contexto es extremadamente favorable para implementar nuevas actitudes y cambios necesarios para alguno de tus objetivos.

O sea, que Año Nuevo es muy útil. Sobre todo para aquellas personas que tienen un poco menos de confianza en sí mismas o si por ejemplo quieres implementar una nueva dinámica de trabajo en tu empresa.

Año Nuevo para eso es un momento genial.

La gente lo entiende. La gente está muy receptiva. La gente es tolerante.

Y si ese era el empujoncito que podía o bien tirar tu plan abajo o bien llenarte las velas de viento, como buen productivo esta es una baza más que hacer jugar a tu favor.

¿Para qué es bueno especialmente Año Nuevo? ¿Cómo aprovecho ese efecto?

Voy a explicarte este concepto con dibujitos porque me parece más fácil de entenderlo que con palabras.

Echémosle un ojo: la “curva de dificultad”

Para empezar piensa que, de cada objetivo que te marcas, se podría dibujar su curva de dificultad en el tiempo y sería algo como esto:

En el eje horizontal pasa el tiempo y en el vertical se ve cómo de difícil es ese objetivo en cada momento.

Si tomamos el ejemplo anterior sin ir más lejos, vemos que tiene tanto picos altos como bajos.

Hay muchos objetivos que podrían tener una curva de dificultad con esa pinta, como por ejemplo, mantener tu empresa a flote.

Los días fáciles son esos mínimos porque todo va bien y no tienes casi que hacer nada y, de vez en cuando, te toca alguna tarea infernal con su correspondiente pico alto. Puede que sea un pleito con abogados de por medio, o la contabilidad anual o también algunos picos pequeños en días difíciles de tragar.

Se supone que este gráfico marca la dificultad de tu objetivo cada día y que, si llegas hasta el último día sin abandonar, ya esta. ¡Objtivo alcanzado!

Lo único que tienes que retener de estos gráficos básicamente es que:

  • cuando la dificultad es más alta, tienes más probabilidades de abandonar tu objetivo
  • mientras que cuando la dificultad es más baja, más fácil te resulta completar ese día y pasar al siguiente

También es importante señalar que, cuanto más tiempo pasas en un objetivo más reacio vas a ser a abandonar porque “habrás invertido más tiempo en él”. Por lo que, naturalmente, aunque la dificultad sea alta al final, solemos tener más capacidad de aguantarla.

El efecto Año Nuevo

Ahora bien, ¿qué hace exactamente el efecto Año Nuevo?

Mirándolo desde fuera, Año Nuevo es un contexto favorable un momento especial del año en el que la gente que te rodea entiende que quieras cambiar, es tolerante (o como mínimo neutra a que hagas cambios que les afecten) e incluso alguno te anima para que lo logres (o es muy favorable a los cambios que propongas, por ejemplo, en tu empresa).

Seguro que tú también lo has notado.

¿Y cómo se representa eso?

Bueno, pues si estimamos que el efecto dura unas 2 o 3 semanas (como máximo) y que el día en el que la gente más nos ayuda es el 1 de Enero y que pasada una semana casi ya no te preguntan por las Navidades ni tus objetivos, podríamos dibujar el efecto Año Nuevo como algo así:

Solo que tiene la particularidad de que el pico ese es el 1 de Enero y que a ti no te hace las cosas más difíciles sino más fáciles, así que vamos a verlo más bien así:

¿Y cómo se aplica el efecto?

Básicamente, cuando intentas tu objetivo en Año Nuevo, simplificando, deberías restarle a la dificultad de tu objetivo todo lo que te ayuda Año Nuevo con este contexto tan favorable:

Por eso el resultado te demustra que tu objetivo es algo más fácil en Año Nuevo (gráfico azul derecha) que si lo intentas sin un entorno favorable (gráfico azul izquierda).

¡Ojo! Aquí estoy simplificando mucho mucho mucho la dificultad de tus objetivos. Y recuerda, Año Nuevo no tiene el mismo efecto en todos tus objetivos.

Los objetivos en los que más te ayuda son aquellos en los que interactúas con otras personas (o bien por sus opiniones te importan, o bien por que su predisposición es importante, o similares).

Ten en cuenta que Año Nuevo no te cambia casi nada tareas de tu empresa que debas hacer tú como “hacer la contabilidad” (cosas a puerta cerrada).

Pero que si lo que quieres es empezar un nuevo sistema de “reuniones diferentes” con tu equipo, la predisposición de tus colegas de trabajo al volver el 2 o 3 de Enero, no podría ser mejor para un cambio de este tipo.

Tipos de objetivos

Otra cosa de la que ya sabes que me encanta hablar son los tipos de objetivos.

En el curso del Método OSEI te enseño a clasificarlos largo y tendido según sus variables principales, pero aquí tan solo quiero mencionarte que hay tipos diferentes de objetivos según sus dificultades:

  • Los crecientes – Podría ser un objetivo como escalar el Everest. Al principio la preparación es “fácil” y cuanto más te acercas a la cima más complicado se vuelve.

  • Los día sí, día no – Podría ser mantener un trabajo en una empresa cualquiera o criar a un hijo con días fáciles y difíciles casi alternándose.

  • Los constantes – Es muy raro esta gráfica pero podría ser para un objetivo en el que la tarea es fácil solo que la constancia es lo único que puede fallar (como comer fruta todos los días).
  • Y tantos otros tipos que podríamos dibujar…

Pero, como es obvio, a algunos objetivos le sienta Año Nuevo mejor que a otros.

Si por ejemplo tomamos un objetivo típico de Año Nuevo (dejar de fumar) que, efectivamente, es más duro al principio pero tiene momentos muy difíciles después, el gráfico tendría una pinta así:

Si le aplicas el efecto de Año Nuevo, ves rápidamente que en realidad, este objetivo está muy bien intentarlo en Año nuevo para tomar un empujón y compensar esos primeros días más difíciles con el ambiente motivador del nuevo año pero que, aún así, tienes muchas probabilidades de recaída porque los momentos difíciles que vendrán después no son algo que puedas resolver solo con esa “motivación inicial”.

La dificultad de intentarlo en Año Nuevo sería algo así :

Para el empujón inicial podría ayudarte pero, con todas las posibilidades de recaída ¡estás vendido!

Así que no están tan mal finalmente estos objetivos, pero todavía se pueden encontrar mejores.

Entonces… concluyendo ¿cuál es el objetivo perfecto para aprovechar el Año Nuevo?

La respuesta es: un objetivo para el que necesitas un poco de apoyo de tu entorno o que directamente afecta a las personas de tu entorno y que tiene esta pinta:

¿Por qué? Pues porque como ves en la gráfica, para este tipo de objetivos lo que más importa es el momento inicial de shock/cambio y, si pasas eso, ya está. ¡Objetivo logrado!

Cuando no estés seguro de tu intuición no dudes en pensar que dibujo tiene tu objetivo y si por algún casual tienes en tu lista de objetivos uno que tenga esta forma, no tengas reparos en esperar un poquito o adelantarlo a Año Nuevo porque las circunstancias especiales y tu entorno van a facilitarte que todo sea más cuesta abajo.

Así que ahora te devuelvo la pelota y te toca a ti. ¿Cuál es el objetivo más importante que necesitarías llevar a cabo con esa forma en los próximos 12 meses?

Un cambio drástico, empezar a implementar un hábito visible por los demás o cualquier objetivo cuya dificultad no esté en la complicación hacer las tareas sino en sobrevivir a esos primeros días en los que tu intento es más frágil, etc. ¿Qué objetivo llevas procrastinando constantemente con esa pinta?

Si tienes un objetivo importante profesional o personal con esa pinta, no solo ése debería ser tu propósito de Año Nuevo para este año, sino que, además, si te preparas para lanzarlo a tiempo este año, las fechas y el contexto van a hacerte la mitad del trabajo.

¿No está mal no? ¡A eso es a lo que yo llamo productividad pasiva!

¿Ya sabes qué objetivo u objetivos vas a intentar este año? Puedes ponerlo en un comentario (si te atreves a dejar constancia de ello por escrito, claro 😉 ).


6 comentarios

  1. ¡Gracias Iago por el artículo! Yo creo que soy productiva intermedia y me ha encantado verlo así. Creo que tienes razón, fin de año es buen momento para intentar algunos objetivos, los correctos… Gracias!

  2. Siempre he escuchado decir, “año nuevo, vida nueva”. Aunque necesariamente no sea siempre así, al menos el poder dedicar en navidades un tiempo a la reflexión. Nos permite tomar conciencia de lo que hemos alcanzado o vivido en el año que acaba, y lo que podemos vivir y alcanzar en el año que comienza. En un entorno “vuca”,volátil, incierto, cambiante y ambiguo, tener una oportunidad de pararse y tomar conciencia de cómo estamos viviendo, es sin lugar a dudas una gran oportunidad para cambiar y mejorar nuestra dinámica de vida en todos sus órdenes, personal, profesional,familiar, etc.

    Un saludo,

    • Sin lugar a dudas, José Antonio. Es una oportunidad muy buena y puede sacársele muchísimo partido. ¡Un saludo!

  3. Pues la verdad es que desde hace unos tres anhos aproximadamente no ritualizo en absoluto el Fin de Anho; me sirve, eso si, para, hacer un estado de la cuestión de mis objetivos. Eso si, como bien dices, como la gente sí lo tiene en cuenta, puedes salir beneficiado porque se genera un contexto dinámico del que te pueds aprovechar si quieres (sobre todo si eres empresario).
    Con el tiempo, he aprendido a marcar mis objetivos por la necesidad real del momento, no porque “x” mes me lo diga, claro que esto solo se puede hacer si tus objetivos no dependen nada más que de ti mismo, si son objetivos EGO que dependen y reviertwn en ti mismo. Al respecto, no sé por qué, la inmensa mayoría de los objetivos natalicios, al menos los que yo escucho, son por 100% ego, supongo que porque en Navidad se reflexiona de manera un poco a la desesperada sobre el poco tiempo que nos dedicamos a nosotros mismos, en concreto a la salud y físico. Si te digo la verdad, no escucho a nadie decir en estas fechas nada que tenga que ver con ámbitos empresariales o profesionales y los que lo hacen tienen mentes de produtivos.
    Sin querer resultar prepotente, cuando escucho objetivos del tipo dejar de fumar, adelgazar etc. etc. lo hago de la boca de personas que no suelen luchar muy a menudo por sus suenhos; parece, no sé, que si no te recuerdas tus suenhos frustrados cada Navidad no estás contribuyendo al espíritu navidenho, independientemente de que después vayas a elaborar una estrategia o no para cumplirlos. Seamos sinceros, que la gente se sincere consigo misma o con los suyos en un pseudo ritual de flagelación navidenho no lo veo ni como un principio de querer cambiar las cosas. Habrá excepciones, pero para marcarse un objetivo tú y solo tú debes ser tu propio contexto. Al menos así lo veo yo.
    PD: en anhos pasados no he cumplido ni un solo objetivo marcado en Navidad, porque para mí el 1 de enero no significaba nada más que un postureo de actitud proactiva. Cuando me los empecé a marcar y a aplicarles una estrategia, el verlos cumplidos( o al menos algunas de sus etapas) ya era suficiente motivación como para seguir intentándolo.
    La Navidad es el San Valentín de los objetivos: POS-TU-RE-O xD.
    Pero a análise de enxenheiro que fas é ben interesante, e para o lado empresario é fundamental contar co espírito (quimérico) de proactividade dos teus empregados.

    • Entiendo el escepticismo pero el efecto no es solo para empresarios y se le puede efectivamente sacar partido en bastantes otras situaciones.

      Incluso siendo consciente de que aparentemente no debería afectarnos en nada es difícil no dejarse llevar aunque sea un poquito por cualquier emoción colectiva. Y ya no hablo de ayudas totalmente objetivas como gimnasios haciendo promociones para sus clientes en estas fechas, gente a lo mejor intentando simultánaamente lo mismo que tú (y eso creando un efecto de seguimiento mutuo positivo) u otros similares, sino que la predisposición de la gente al rededor es más positiva que en otras fechas.

      Como la diferencia entre correr una maratón un día cualquiera o el día que se organiza la carrera en tu ciudad con cintas acordonando la zona, gente mirando y público que no te conoce de nada aplaudiendo.

      No hace falta ser empresario para beneficiarse de ese efecto. Aunque bueno, para la gran mayoría de los objetivos, ese contexto no les cambia absolutamente nada, por supuesto.

      ¡Un saludo, Iris!


Dejar un comentario