Corrígete con cuidado, no todo es culpa tuya

organizacion, culpa

Tengo dos noticias: una buena y una mala.

La buena es que, de todo aquello que no das organizado bien, probablemente la mayoría de la culpa ni siquiera sea tuya. Así que no deberías castigarte sin razón cada vez que algo te sale mal.

La mala noticia es que, tanto si la culpa es tuya como si no, un mal resultado es un mal resultado. Por lo que va a haber que tomar decisiones, adoptar comportamientos y hacer frente a la realidad: para organizarse bien hay que aprender a convivir también con lo que no depende de ti mismo.

Deja de pasarlo mal, ¡no siempre es tu culpa!

Es fundamental para tener un buen nivel de productividad que tengas esto muy claro en mente: como humano tienes limitaciones. Todos cometemos errores y hasta cierto nivel somos impredecibles. Existe una clara diferencia entre escribir en un papel que “hay que tomar 5 piezas de fruta al día” y hacerlo de verdad. Siendo humanos, es prácticamente imposible asegurar que cumpliremos algo así.

Lo raro con un enunciado así, es que se cumpla hasta que te mueras. Por eso, el día que lo infrinjas, más vale que decidas con cuidado a qué le atribuyes tú la culpa. La autocrítica mal llevada a cabo, es como poner a un ciego con una escopeta a cazar un conejo en un campamento de mudos.

De hecho, la conclusión inmediata de lo anterior es que está peor incluso el escoger mal tus objetivos, que el negarte a hacerlos avanzar puntualmente. En otras palabras, a menos que tu necesidad sea realmente profunda y te produzca una motivación genuina, es más probable que el error lo hayas cometido el día que te auto-convenciste de que había que tomar 5 piezas de fruta al día que el día que te comiste sólo 2.

Aún así tendemos a sentirnos mal cuando nos hemos comido 2, porque teníamos un objetivo y lo vemos fracasar ese día.

No pienses en no perder nunca, piensa en ganar el máximo posible

No digo que la fruta sea mala, pero hay miles de buenas reglas, que infringes cada día. Y durante el tiempo que pasas cumpliendo unas, seguro que infringes otras. El convivir con el hecho de infringirlas y no castigarte es un paso hacia la madurez productiva.

Una de las dos ideas principales que quiero que retengas cuando acabes este artículo es que, a veces, cuando intentas organizarte y fracasas, el fracaso viene propiciado por agentes externos, por el azar o por cualquier tontería incontrolable y no es culpa tuya.

El mejor jugador de Póker del mundo pierde decenas de partidas a diario. La persona más productiva del mundo es aquella que mejor sabe jugar sus cartas. Mantén una mentalidad de Póker.

Del fracaso no te salva nadie…

En un original artículo reciente, Joaquín Peña señalaba entre sus 4 problemas que no suelen contar los expertos de productividad que “Los gurús de la productividad tampoco lo consiguen”. No sé como lo ha medido pero, no hace falta que me lo jure David Allen (el creador de GTD), para saber que él tampoco logra seguir su método al 100%.

Tú, yo o David Allen somos todos humanos, así que basta con que nos metan en una jaula durante un día para que se nos vuelva imposible comer 5 piezas de fruta al día. Y espero que entiendas que de hecho, que nos metan en una jaula, es una exageración con respecto a lo poco que hace falta para que nos saltemos nuestras propias reglas.

…pero cuanto más te entrenes, menos sufrirás

Lo que sí pienso discutir aquí es que tú debas bajar los brazos por el hecho de que hasta al más notable de los gurús no le vaya perfecto en el 100% de las ocasiones. Eso sí que es inadmisible. La productividad no es sólo disciplina.

Para el que sigue aprendiendo organización a pesar de los fracaso, la meta es llegar a un sistema en que pase lo que pase, tú siempre lograrás tus objetivos. A menudo es imposible, pero hay soluciones para llegar a tasas de éxito muy altas.

Te pongo un ejemplo. Cada vez que tomas el coche para desplazarte, existe un riesgo mortal. Hace años era verdaderamente una sangría. Pero con los avances, el tiempo, el entrenamiento de los conductores, las limitaciones y la tecnología tanto en coches como en carreteras, algo tan espectacularmente peligroso como esto se ha convertido en evento con un porcentaje de supervivencia muy próximo al 100%.

En resumen

Da igual si el gurú más de moda se organiza mal en cuatro cosas cada mañana. Por mucho que aprendas vas a seguir teniendo pequeños y grandes fracasos periódicamente a lo largo de tu vida.

Lo que sí importa es que, de los que no dependen de ti te desentiendas, y aprendas a verlos como parte necesaria de un balance global en positivo. Aprender a convivir con el fracaso es necesario pero que sepas cuándo un fracaso no es culpa tuya es crucial para aprender.

No te agobies y sigue entrenando a organizarte. Cada vez lo haces mejor. Y como en tantas otras cosas, el que aguanta gana.

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5 comentarios

  1. Muy Buen Articulo, realmente motivador

  2. Un gran artículo.
    Efectivamente, hemos de aprender a tolerar los fracasos, y extraer las enseñanzas que podamos de ellos, especialmente cuando este no se ha debido a nuestras acciones, porque si podemos estar seguros de algo es que, más bien antes que después, todos cometeremos fallos.
    Un saludo.

    • Efectivamente Juan Andrés y sobre todo al principio, el hecho de confundir resultados negativos con errores que son culpa nuestra podría llevarnos a abandonar lo que debemos seguir intentando. Sobre todo esta idea es la que quería subrayar. Una cosa es que te haya salido algo mal y otra muy distinta que tengas que cambiar de rumbo.

      Un saludo y gracias por pararte a opinar

  3. Gracias por este artículo. El no lograr organizarme al 100% ha sido motivo de angustia y cuando ese sentimiento me invade me limita el hacer. Un abrazo desde Med- Col

    • ¡De nada Carolina! Pasarse de exigente con un mismo puede pasar factura, así que hay que cuidarse mucho de poner la culpa en seguida en nosotros y aprender a gestionar expectativas (¡aunque sea difícil de recordarlo a veces!).

      ¡Un saludo!


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