Las cosas son lo que tú permites que sean: sé proactivo

proactividad

La gente productiva no lo es porque haya nacido así. Productivo no naces, te haces. Y una de las bases fundamentales para ser productivo es tener constantemente una actitud proactiva.

Ser proactivo es, simplemente, implicarte y, cuando convenga, resolver por ti mismo los problemas que te atañen intentando solucionarlos de forma claramente activa sin esperar a que otros lo hagan por ti, aunque al principio no sepas muy bien cómo abordarlos.

La proactividad se basa sobre todo en creer que tu implicación puede marcar la diferencia en vez de la actitud tradicional, que es creer constantemente que la responsabilidad es de otros o que no tienes la capacidad de resolverlo.

Claro que, si ser proactivo fuese una trivialidad, lo seríamos todos. ¿Por qué no lo somos entonces? Abre bien los ojos porque esta lista contiene las claves para tirar abajo ciertas barreras que nos impiden ser proactivos y por lo tanto, nos hacen perder día a día eficiencia y productividad.

1. Deja atrás las convicciones sin justificar

Como decía: productivo no naces, te haces. Y como consecuencia la mayoría de las rutinas que seguimos fueron pensadas hace demasiado tiempo. De absolutamente todo lo que haces y lo que hay a tu alrededor siempre exitirá una versión mejor. En vez de conservar eternamente tus rutinas, duda de ellas. Exígete una explicación y aprende a criticarte (y a valorar críticas externas). Dudar de tus métodos es el primer paso para implementar otros mejores.

2. Pasivo por desconocimiento

Un novato suele aceptar el funcionamiento de su empresa sin cuestionarlo incluso cuando no está de acuerdo (“en roma haz como los romanos”). Pero esta actitud no tiene justificación en realidad. Es verdad que si intentas introducir cambios en un ambiente que desconoces, lo más probable es que tus cambios fracasen. Hasta aquí de acuerdo, pero si algo no funciona a tu alrededor y no conoces muy bien la situación, lo que no puedes hacer es desistir. Lo que debes hacer es informarte.

El desconocimiento genera pasividad e improductividad. No todo lo que hay en una empresa está pensado, así que empieza por preguntar a todo el mundo por qué eso se hace así y cuando tengas el conocimiento suficiente para introducir un cambio: apuesta por tu idea.

3. Lo que no haces por miedo

Vale, a lo mejor prefieres no cambiar nada porque tienes miedo de lo que pueda pasar. Trabajas con un proveedor mediocre pero seguro y tienes miedo a cambiar a otro aunque parezca mejor. Es lógico que tengas miedo a dar el salto, pero lo que no es lógico es que menosprecies el riesgo de quedarte como estás. No ser proactivo es un riesgo, las ideas, las organizaciones, las rutinas no funcionan para siempre. ¿Quieres un ejemplo?

Puente de Tacoma Narrows, (Estados Unidos). Construyeron un puente como habían hecho miles de veces antes. El resultado (avanza hasta el minuto 3:16):

4. Lo que no haces porque no es inmediato

Otro factor que frena la proactividad es que parece que toda solución que consuma más en cinco minutos no nos vale. Tenemos una tendencia increíble a abandonar ideas por no poder probarlas inmediatamente. Pero eso contrasta con la cantidad de horas que desperdiciamos a diario cuando ni siquiera tenemos buenas opciones de en qué gastar el tiempo libre. La respuesta está en el artículo de la semana pasada: recurre a las propuestas, una lista de ideas para las que si tienes tiempo te pueden a la vez divertir y hacer avanzar.

5. Lo que no haces porque no te toca a ti

Trabajando en grupo se crean grandes vacíos de responsabilidad. En una misma ciudad si algo no es culpa de nadie lo es del Ayuntamiento. ¿Es ese un modelo válido? Si lo que prima es que tú no tengas que hacerte cargo de algo, entonces sí, ten toda la paciencia del mundo. Si por el contrario quieres que la ciudad (y por lo tanto tu día a día) mejore, hay cosas para las que no puedes limitarte a esperar.

 

Ya sabes, tu proactividad pasa por tirar abajo estos obstáculos e implicarte activamente en lo que consideres que vale la pena mejorar. No olvides que puedes contribuir al artículo con tu opinión en un comentario y considera también compartir el artículo en las redes sociales para que, si te ha gustado, el mensaje llegue como a ti, a muchos más.

Fotografía original de Lucas Löffler

6 comentarios

  1. Muy bueno tu post. Lo voy a poner como protector o fondo de pantalla para recordarlo constantemente :D Gracias!

  2. Buen post. Gracias por compartir estos consejos.

  3. Muchas gracias a ambos tanto por seguir el blog como por compartir vuestra opinión.

  4. Francamente, me estoy quedando pegado al blog. Creo que es un complemento merecedor de practicar en mi profesión. Al principio, empecé por los urgente y lo importante, pero creo que los cuatro que tengo leídos, desde mañana, le tengo que dedicar un buen rato y practicarlo. Os dejo que quiero seguir leyendo.
    Chao y gracias

  5. Tu Blog me ha encantado, decidí que ya era momento de ponerle fin a la postergación de mis prioridades, sólo llevo 3 días realizando lo que propones en 2 de tus artículos, sé que me falta muchísimo pero tu página y la forma como explicas las cosas me hacen creer que puedo lograrlo y puedo aprender a ser disciplinada y productiva.
    Muchas gracias por compartir!!

    • Muchas gracias por tu comentario Eli. Y ánimo mejorando tu organización, en caso de duda ya sabes que puedes transmitírmelas siempre a través de un comentario. Un saludo!


Dejar un comentario