Productividad: La prioridad eres tú

la-prioridad-eres-tu

Llevo en esto de la productividad algo más de un año y medio publicando activamente. La verdad es que empecé a preocuparme por el tema para dar respuesta a mis propias necesidades y preguntas, y no fue hasta más tarde cuando me di cuenta que había todo un mundo de profesionales alrededor.

Fue entonces cuando descubrí a los David Allen, GTD, Pomodoro, AutoFocus y compañía, siempre considerando en parte que todo aquello no era para mí, y a día de hoy aún mantengo bastante esa idea.

No obstante del contacto frecuente con todo este mundillo me fueron entrando ciertos conceptos. En sus complejas teorías encontré respuestas a preguntas concretas y, entre otros, aprendí que todo aquello por lo que yo me preocupaba se encontraba en internet buscando por “productividad personal”. Desafortunadamente, el término puede llevar a engaño.

Productividad ¿trabajo o habilidad personal?

Seamos sinceros, productividad es un término horriblemente escogido. Suena demasiado a trabajo y eso no consigue más que llenarnos de prejuicios. Nos imaginamos:

Y todo esto también es productividad personal, pero sólo no es todo.

Aprender a diferenciar las tareas urgentes de las importantes puede aumentar tu rendimiento diario, pero va a producir un cambio pequeñito si no lo acompañas de una reflexión previa para estar trabajando en algo que realmente te interese. Es como preocuparte por navegar más rápido sin importar en qué rumbo vas.

La productividad implica más. El que sabe de productividad:

  • rechaza actividades e imposiciones que malgastan su tiempo (tanto de trabajo como libre)
  • disfruta el tiempo del que dispone (si sufres los lunes, tienes probablemente algo mal diseñado)
  • sabe definir lo que quiere y eso le permite decidir, tener motivaciones constantes y saber cuándo es hora de cambiar de rutina

Yo no aprendí productividad para el trabajo

Te lo digo en serio. Si hubiese aprendido productividad para el trabajo mi motivación hubiese muerto a los dos minutos de empezar. Todo lo que traigo semana a semana a este blog lo he ido descubriendo y perfeccionando para ahorrarme esfuerzos.

No tengo el más mínimo reparo en decir que el primer interesado en funcionar bien soy yo, y cuando más partido le saco a mis técnicas es durante mi tiempo libre.

Pero he aquí lo bueno, convirtiéndome en un ninja de lo personal, mi capacidad organizativa en lo profesional incrementa igualmente. Como resultado de analizar por qué algunos de mis objetivos personales fracasan, soy capaz de llevar mis razonamientos a una organización. Y créeme que es raro ver a un junior preguntando por cuestiones de responsabilidades, de comunicación interna o de workflows al entrar en un trabajo. Pero ambos procesos van de la mano.

La prioridad eres tú

En resumen, a mí no me interesa correr más rápido en mi ruedita de hámster para mi jefe, a mí lo que me interesa es llegar a casa lo antes posible y ser el empleado perfecto, porque el jefe y único accionista de mi tiempo libre soy yo.

Por eso, repito la prioridad eres tú.

No sé si has llegado hasta aquí con la idea de gestionar más rápido tu email, o si tu objetivo inicial era realmente acabar todas las tareas de la casa antes de irte a la cama cada día. Eso es útil, pero no es todo.

De lo que espero poder conseguir concienciarte, es de que, aunque tenga pinta de cosa de trabajo, en realidad la productividad es aquello que deberías especializarte en usar cuando trabajas para ti.

Y si logras eso, ya has logrado mucho. Siempre digo que las cosas son lo que tú permites que sean (¡sé proactivo!), pero una parte importante de lo que eres lo determinan tus decisiones diarias (oportunidades aceptadas/rechazadas, iniciativas, propuestas, cambios, etc.).

Si en tu subconsciente figura la mentalidad de ser productivo en tu tiempo libre, tienes ya papeletas de que tus próximas decisiones te vayan acercando a una rutina que se adapte más a lo que buscas. Nadie dijo que fuese fácil, pero como ves, ahora el interés de aprender es doble.

Fotografía original de Zhuzhell Montano

 


10 comentarios

  1. Eso de “la prioridad soy yo” esta genial, lo difícil es ponerlo en practica. A mi personalmente me cuesta cuando eres freelance, ama de casa, madre, esposa, amiga…. Y un sinfín de compromisos que te ocupan el día y cuando llegan las 11 de la noche no te quedan fuerzas para nada…. Es cuestión de prioridades y no habrá nada que me quite mi ratito de lectura nocturna….

    • Hola Marifé,

      No es tan difícil como pueda parecer. En realidad se trata de aplicar lo que aprendes para el trabajo para tus proyectos también. Administrar tiempos y esfuerzos es importante en el trabajo pero vital en lo personal. Por eso, identificar las tareas principales y aquellas que no son más que compromisos obsoletos a olvidar es más que una prioridad en lo personal. El pequeño esfuerzo que se necesita, sin embargo, es estar dispuesto al principio a añadir una tarea más a la larga lista que ya tenemos que es la de organizarnos un poco mejor.

  2. Hola Iago, creo que has dado en el clavo. Yo me empecé a interesar por estos temas cuando me vi desbordado por el trabajo. Me di cuenta que mi trabajo se había comido completamente mi tiempo libre y ahora, gracias a ser organizado y a renunciar a lo superfluo estoy empezando a recuperar “mi espacio”.
    Un saludo

  3. Muy buen artículo, enhorabuena. Que bien va que te vayan recordando las prioridades de tanto en cuanto … 🙂

  4. Interesante reflexión, es un buen punto para reflexionar el porque queremos ser productivos, por que al final del día queda el vacío cuando se terminan las actividades y no se sabe que hacer con el tiempo libre resultado de la productividad en el atrabajo.

    • Exactamente Arturo. El cambio de paradigma que propongo tanto en este como en algún otro artículo anterior es que “el día empieza cuando llegas a casa”. Un saludo

  5. Depende de mi y exclusivamente de mi qie una buena administracion me deje ganancias de tiempo, lo dijo bien el dia empieza cuando llegas a casa, y no cuanto trabajo a casa

  6. Muy buen articulo y muy centrado en lo importante…..

  7. Para mí la productividad no es para nada negativo, más bien algo desafiante. Siempre he sido muy competitiva, sobre todo cuando alguien me decía que no podía, más empeño le ponía.
    Además aunque pueda parecer contradictorio, porque mi jefe nos freía cuando no iban las cosas bien, le cogí mucho gusto a la productividad cuando empecé a trabajar en la industrial porque sentía que irle bien a la fábrica era gracias al trabajo de las personas que formábamos parte de ella.
    Así que sí, cuando la productividad se vuelve algo personal, todo se hace mejor y con más ganas, y la satisfacción es mucho mayor.
    Saludos!

    • Hola Carmen,

      Te ententiendo perfectamente cuando mencionas el aspecto “desafiante” porque, aunque esto ya sea un rasgo personal que no tiene por qué compartir todo el mundo, yo también tengo ese rasgo (ventaja o pecado, depende de cuándo) de motivarme por el desafío.

      Si alguien me dice que es imposible o que no se espera tal cosa de mí es como si el interés de esa tarea en concreto se hubiese multiplicado por 10. Pero bueno, es una motivación útil a veces y otras muy peligrosa porque si le diésemos rienda suelta te podrían estar controlando constantemente a base de desafiarte para que hagas lo que quiere la otra persona.

      De todas formas ese tipo de uso de la productividad que mencionas, entra todavía en lo que yo considero productividad para otros, para tareas que tienes que hacer y para obligaciones. En una industria en la que trabajas puede ser muy gratificante ver que efectivamente lo que aplicas tiene un efecto y además uno muy palpable en los resultados, en tu entorno y especialmente en las personas. Personas además que a lo mejor te lo reconocen y esto puede ser más motivante incluso que cualquier salario.

      Ahora bien. Existe un caso todavía más rentable para usar la productividad que es cuando no la aplicamos a cosas que “tenemos que hacer” (por el trabajo, la vida o las obligaciones) sino para las cosas que queremos hacer nosotros como individuo (y hasta ahora no podíamos, no sabíamos o no nos atrevíamos).

      Ahí es cuando exploras las posibilidades de que en vez de producir más para tu jefe, a lo mejor puedes directamente producir más para ti, que te puede ir bien sin que le vaya bien a tu fábrica y tu jefe y que puedes encontrar más objetivos y más gratificantes que cumplir con el trabajo (que no deja de ser la razón por la que el 90% de la gente se acerca hoy en día a la productividad).

      Así que, concluyendo, es una noticia genial que la productividad te dé resultados en el trabajo y felicidades ya por el logro, pero la opción con la que te dejo de este artículo es ¿y si todavía le puedieses sacar más a las técnicas que ya dominas aplicándolas abriéndote oportunidades de las que serías la única beneficiaria al 100%?

      Un saludo Carmen y ¡muy interesante lo que comentas 😀 !


Dejar un comentario