Propósitos de año nuevo: las 7 claves para intentarlo en serio

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Si hay un momento por excelencia para los buenos propósitos y grandes objetivos ese es el fin de año. Llegan las celebraciones y se vive un ambiente de deseos y buenas intenciones para el año que comienza. Hasta aquí todo impecable.

Sin embargo, también es famosa esta época del año por lo que sucede con esos propósitos una vez que se acaba el turrón y las ciudades retiran sus luces. Nuestro noble intento fracasa y lo que es peor, al cabo de varios años, llega un momento en que nos acostumbramos a ello.

Así que en vez de esperar a que se solucione sólo, vamos a mirar que se puede mejorar para hacer del 2012 un año un poco más eficaz. A ver si esta vez conseguimos que sea diferente. Estamos avisados, vamos a intentarlo pero esta vez lo intentaremos bien preparados.

¿Por qué suelen fracasar los propósitos de año nuevo?

Esta es la pregunta básica que te repito siempre que la cosa va de proponer nuevos objetivos. ¿Por qué no lo he conseguido ya?

Además otra cadena de preguntas es necesaria para saber dónde te encuentras: ¿lo he intentado ya? Si es así, ¿por qué fracasé? ¿Qué me faltó? Y si no lo he intentado: ¿cuál será la principal dificultad? ¿Qué necesito para sobrepasarla fácilmente?

Tus propósitos de año nuevo en 7 pasos

A través de las respuestas a las preguntas anteriores yo he llegado hasta 7 factores que considero los principales impedimentos para alcanzar nuestros propósitos de año nuevo con mayor frecuencia. Lo que tienes a continuación es un resumen de los peligros principales que afrontarás y a cada uno le acompaña su correspondiente acción o actitud para afianzar tus objetivos.

1. No persigas lo que no necesitas

A menudo nos comprometemos con auténticas estupideces. ¡Como si tus esfuerzos fuesen gratis! Y a eso hay que ponerle el freno. Tener un Ferrari es un objetivo lujoso, pero no adaptado para la mayoría de la gente. Algo que necesitas puede ser tan simple como resolver los conflictos con tus vecinos, porque eso sí te produce malestar en tu día a día. O redecorar tu casa de arriba abajo porque es el lugar en el que más tiempo pasas. Mi recomendación: no crees necesidades banales para satisfacerlas después, sino que empieza por satisfacer las necesidades que ya tienes. Especialmente las más básicas, porque son también las más relevantes para ti.

2. Escoge pocos y limítate a ellos

Es un año pero no dispones de todos los días. El día a día te comerá una parte importante de tu tiempo y otros proyectos más cortos o imprevistos ocuparán también espacios. ¿Cuál es la idea entonces? Que asumas que no puedes con todo. Di no a ciertas cosas que te gustarían pero son secundarias y enfócate en pocos objetivos muy claros y muy relevantes para ti. Después de un par de años probando 4 es mi número ideal. Son suficientes para cubrir bastantes áreas pero no tantos como para dejar de ser eficaz o perder la motivación en cada una. Aún así, empieza por 1 o 2 si es la primera vez que te planteas tus propósitos en serio.

3. Define cada objetivo claramente

“Más salud”, “Comer más variado”, “Dormir más” son ejemplos perfectos de propósitos mal definidos. Los anteriores valen como idea inicial pero necesitarás decidir cuál es tu prioridad dentro de “Más salud”, necesitas trazar la línea clara tras la cual considerarás que el objetivo está cumplido. Si no conoces la meta no puedes llegar a ella. Consigue una frase, lo más explícita posible y apuntando a parámetros medibles. Esa frase será tu objetivo. Aquí tienes algunas ideas fundamentales sobre cómo definir bien objetivos.

4. Lista los beneficios que esperas

La definición de un objetivo a veces no es directamente lo que esperas. Por eso aparte de la definición (la frase que lo resuma, por ejemplo: Salir a correr 52 días en todo el año), necesitas listar lo que pretendes con ello. En este caso podría ser, “mejorar mi forma física” y “fatigarme menos en el día a día”. Como ves estas no son medibles por lo tanto no sirven como objetivo. Sin embargo te ayudarán a tomar decisiones. Cuando salgas por primera vez a correr te preguntarás cómo hacerlo (rápido/lento, mucho/poco tiempo). Tu lista de beneficios en este caso te ayudará a poner en evidencia que necesitas correr mucho tiempo de un sólo tirón porque en el ejemplo, lo que buscábamos, es resistencia.

5. Haz la primera prueba

No recibes nunca más información que cuando sales a correr por primera vez o cuando empiezas a investigar el papeleo que necesitas para montar una empresa. ¿Cuál es la conclusión? Si realmente quieres dimensionar bien, el primer día de salir a correr tiene que llegar antes del 31 de Diciembre. Así conocerás de primera mano el tiempo que necesitas para cada etapa, la dificultad aproximada o el hueco de la semana más adaptado. Conocer lo que se avecina te permite también distribuir inteligentemente los esfuerzos, colocando lo más exigente al principio (cuando más motivado estás) y dejar para más adelante acciones más simples cuando la fatiga amenace el objetivo.

6. Resérvales tiempo (y recursos)

No dispones de todo el año desgraciadamente. El día a día te consumirá la mayoría del tiempo y en a lo largo de un año es casi seguro que perderás una veintena o treintena de días en imprevistos. Empieza más bien por propósitos simples que requieran tiempo. Si ves que vas sobrado, siempre puedes ampliar a medio curso, si no, el hecho de no superar esos mínimos te hará como mínimo reflexionar. Reserva un hueco de la semana (2 horas el domingo por ejemplo) o un sitio que te resulte especialmente adaptado. Si sueles utilizar ese momento destinado a tu proyecto para otras cosas, querrá decir que tu objetivo no está entre tus primeras prioridades.

7. Mantenlos siempre presentes

Te parecerá una tontería pero la principal fuente de abandono de propósitos de año nuevo es el olvido. A esto contribuye mucho lo que mencionaba en el punto 1. Algo que realmente no necesitas no reaparece con frecuencia. Sin embargo cuando tus vecinos te molestan, los recuerdas enseguida. Pero necesitas más que eso. Necesitas escribirlos en grande en una hoja y tenerlos bien visibles. Que no te moleste que lo vea tu familia o terceros, lo estás intentando, y eso es algo que no muchos pueden decir.

¿Algo más?

Perdón por la longitud del artículo pero he tenido en cuenta vuestras peticiones de más ejemplos prácticos para que queden las ideas claras. Espero que estos puntos te sirvan de ayuda y no dudéis en añadir vuestras sugerencias en los comentarios. Buena suerte con los propósitos de año nuevo.


9 comentarios

  1. Creo que cuando sabemos que tenemos demasiados buenos propósitos y solemos no cumplirlos, lo mejor es enfocarse en uno o dos para dedicar más energía a cumplirlos.

    Muy buena nota.

    Saludos

    JC

  2. Coincido con JC, es mejor enfocarse en uno o dos.
    Uno de los objetivos que me he marcado para el año que viene es aprender a decir que no, algo que a día de hoy se me da fatal :)

    Un saludo

  3. Creo que es difícil fijarse metas uno mismo, “sin obligación”, y cuando te las fijas, ante una falta de tiempo, son las primeras que retrasas…

    Excelente entrada.

    Cómo haces para mantenerte firme en tus objetivos personales?

    • Hola Julio,

      Buena pregunta. En realidad las obligaciones no distan mucho de lo que hacemos por placer. Aunque parezca difícil de ver, algo obligatorio es algo a menudo cuyas consecuencias no queremos ver por nada del mundo. Por otro lado cuando realmente perseguimos algo con entusiasmo a menudo le damos más prioridad que aquello que puedas considerar como “obligatorio”.

      Qué hacer entonces para mantenerte? Busca algo que te motive, un objetivo en positivo que en caso de obtenerlo te cambiase realmente cosas. La idea de fondo: no busques objetivos y luego intentes motivarte, sino más bien busca tus motivaciones e intenta canalizarlas en objetivos.

  4. QUE BUENAS FRACES. POR QUE TE AYUDAN A REFLECCIONAR Y A VALORAR LAS COSAS QUE TE RODEAN

  5. entusiasmado; no cabe duda de que permaneceré pendiente
    de tus siguientes entradas

  6. Después de leer esta entrada (que me parece y me sigue pareciendo muy interesante) a principios de 2013, me propuse 4 objetivos. Uno de ellos era un proyecto personal que abandoné en febrero. En otro tuve un fracaso tan estrepitoso en el primer trimestre del año que me sumió en una depresión que me impidió alcanzar los otros dos objetivos. Ahora que va a comenzar el 2014, ¿cómo se puede hacer para emprender proyectos personales cuando se ha fracasado tantas veces y el estado psicológico no es bueno?

    • Pues integrando lo que te acaba de derrotar a tu estrategia, Cleo. Aunque parezca frío y pedante, la verdad es que las experiencias negativas son las que más enseñan si te metes a fondo a buscar el por qué fallaste.

      Los emprendedores de éxito, por ejemplo, suelen ser especialistas en fracasar. Son gente que ha intentado una veintena de ideas absurdas y proyectos, han gastado tiempo, la confianza de allegados y echado por tierra su credibilidad. Pero cuando empiezan el proyecto que les va a hacer millonarios no tiene aparentemente ninguna diferencia de todos los anteriores (y eso que si han perdido oportunidades y recursos en el camino). Aún así se han ido entrenando, saben qué reglas no escritas no se pueden infringir y tienen horas y horas de entrenamiento en cada una de las etapas de una empresa. Casi, visto así, mejor que no tengas tu mejor idea al principio y que te llegue cuando tienes las habilidades desarrolladas para llevarla hasta el final.

      Ahora bien, no sirve de nada lanzarse sin más. El intentarlo una y otra vez es sólo repetición y lo que realmente necesitas es insistencia. La diferencia está en que la segunda vez no puedes sólo volverlo a intentar, sino que tienes que empezar con tanto esmero como la primera vez pero aplicando lo aprendido. Eso puede requerir que cambies de mentalidad y/o que reduzcas tu objetivo (no porque te propongas sere una estrella de cine a final de año quiere decir que eso sea posible en 1 año).

      Para responder a tu pregunta concreta: empieza por la psicología. Amuebla bien tu cabeza, prepárate para casos posibles en que harían fracasar tu proyecto y trabaja en eso primero. Es como si tu objetivo fuese cruzar de un lado a otro caminando sobre una cuerda. “Empezar” el proyecto no tiene por qué significar empezar a caminar sobre la cuerda (sobre todo si la caída es peligrosa). En tal caso como digo, hay cosas alternativas previas como construir una red por si te caes, o si el objetivo es simplemente llegar al otro lado : olvidarte de la cuerda y construir un puente seguro. Eso es a lo que me refiero con la psicología. No te lances como quien compra lotería. Ponte por ejemplo de Enero a Marzo a prepararlo seriamente y empieza entonces con la ejecución.

      Es más fácil decirlo que hacerlo, que no te quepa la menor duda, pero por mucho que fastidie, creo que es la mentalidad que más ayudaría.

      Un saludo y muy interesante pregunta, es hurgando en eso como se avanza.


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