Empieza a correr sin zapatos de deporte y elimina otras condiciones absurdas

Elimina condiciones, tecnicas de organizacion

Fotografía original de Neil Gould

Muchas veces nuestras listas de tareas están llenas y sin embargo no podemos continuar. Estamos bloqueados de algún modo y tampoco está muy claro por dónde empezar a reducir la carga de trabajo.

Cualquier tarea que empecemos parece que nos va a llevar un mundo, así que dejamos la tarea en la lista y se acumula junto a otras para las que necesitaremos demasiado tiempo en un futuro no muy lejano.

Lo que se te da bien

Si algo está claro en todo esto es que a cualquiera se le da bien todo lo corto, simple, intuitivo y no condicionado.

Una tarea que expresa una acción fácil, que podemos hacer con poco esfuerzo y que ya estamos entrenados en hacer, no nos cuesta nada. Pero sin lugar a dudas, el factor de los anteriormente mencionados más determinante para poder completar cualquier tarea, es que esta no se encuentre condicionada.

¿Qué es una tarea condicionada?

Una tarea condicionada es algo que sabemos que debemos hacer pero aún no es posible hacer. Por ejemplo, para enviar una carta, entre otros pasos, deberemos llevarla al buzón. No obstante, es imposible llevar la carta al buzón hasta que no la hayamos redactado, escrito la dirección en el sobre, comprado sobre y sellos y preparado la carta convenientemente.
Echar la carta al buzón es una tarea condicionada y el resto de pasos, las condiciones.

Los inconvenientes de las condiciones

Las condiciones son nocivas. Nos hacen guardar la carta, los sellos, la dirección y cualquier otra cosa hasta que no tenemos todo junto. Además una carta escrita al 80% no nos soluciona nada, la tarea sigue sin estar acabada y nosotros seguimos pendientes de ello.

Mientras no podamos olvidar todo lo relacionado a la tarea por no haberla acabado, tampoco podemos hacer espacio para las nuevas. En otras palabras, las tareas condicionadas nos hacen acumular lastre.

¿Son evitables las tareas condicionadas?

A decir verdad, estamos obligados a convivir con ciertas tareas condicionadas aunque la mayoría solemos crearlas nosotros, o al menos, percibirlas como tal.

Poder hacer una tarea significa que estás en predisposición de hacerla y una tarea simple podemos hacerla siempre que queramos. Cuantas más condiciones añadas, más difícil o improbable será que la hagas.

Por ejemplo: hacer la cama implica únicamente tener el tiempo de hacerla. Con la condición de hacerla cuando hayas lavado las sábanas que quieres poner, la dificultad/complejidad de la tarea aumenta.

Si además quieres hacerlo cuando haga mucho sol para que te sequen más rápido las sábanas que pretendes lavar, será todavía más improbable que se dé un momento con todas estas características. Este mismo principio es uno de los que nos acaban sobrecargando de ideas y que como explicaba en un artículo anterior deberías evitar para lograr tus objetivos iniciales y no perderte por las ramas.

Sin forzar demasiado, es posible incluso que tras añadir demasiadas condiciones, seas incapaz de ver que dos de ellas son opuestas y por lo tanto tienes pendiente una tarea que jamás serás capaz de hacer.

Vale, las condiciones no son buenas pero, ¿qué se puede hacer?

Tienes muchas formas de reducir el efecto, aún así me centraré en las 3 más efectivas:

No aceptes condiciones sin beneficio sustancial a cambio

Las tareas condicionadas con las que estés obligado a vivir, está bien, tendrás que tolerarlas. Lo que no puedes permitirte es lastrar sistemáticamente cada tarea que tienes por querer ser un poco más ambicioso. Por eso, siempre que puedas, elimina condiciones. La mayoría de veces el beneficio no vale la pena. Para ejemplo el del título de este artículo: no necesitas zapatos especiales para salir a correr por primera vez. Si te lastras con esos añadidos cuando te apetezca no lo harás y será más fácil echarte atrás.

La condición primero siempre

Escribir la carta siempre será más prioritario que echar la carta a correos, ¡siempre! Idealmente no incluyas en tus listas enviar la carta hasta que no la hayas escrito.

Mantén tus herramientas operativas

Te lo expliqué de pasada cuando te hablaba de la productividad invisible. Quítale el virus a tu ordenador, limpia tu mesa, deja una libreta al lado del sofá, etc. Cuando tengas una idea no puedes permitirte el perderla porque no estabas preparado. Dicho de otro modo, si no te sientes creativo allánate el camino para cuando sí lo estés.


11 comentarios

  1. ¡Magnífico artículo! Necesitaba leer algo así, encontrar este tipo de consejos, así que a partir de ahora te seguiré y ayudaré a difundir tus contenidos.

    • Muchas gracias Berta por tu opinión. Si acabas de llegar echa un vistazo al Archivo donde puede que encuentres artículos pasados que te interesen.

      Gracias especialmente también por querer difundir el contenido, es sin lugar a dudas la mejor forma de colaborar con este blog. Muchas gracias y ¡bienvenida!

  2. Creo que la clave de las condiciones absurdas, es granular cada “tarea” en proximas acciones reales fisicas, así se facilita la ejecución de las tareas sin pensar mucho…
    mucho de los temas que terminan en proyectos inconclusos es motivo principal,porque pierden interes en nuestra vida o simplemente la procastinación está manejando tu vida…

    • Hola Julio,

      Granular cada tarea sirve para identificar las diferentes etapas que nos llevan hasta darla por acabada. Sin embargo, las condiciones absurdas que mencionaba suelen tener su origen más en prejuicios o pensamientos preestablecidos. De ese modo, aunque no hayamos ido a correr en toda nuestra vida, consideramos obvio que si queremos correr, unos zapatos de deporte son obligatorios.

      ¡Un saludo!

      • Así es Lago, lo que tu mencionas son paradigmas “historicos” que sigues en tu vida, pero cuando fuerzas tu vida abriendo la mente y dándote la posibilidad de cambiar por un “nuevo” paradigma… te cambia la vida.. excelente tema!!! y punto de vista!! muy buen blog

  3. Es simplemente genial el título del post, una llamada de atención a los bloqueos que nos sirven como excusas ¡Felicidades Iago!

  4. Agradezco que de vez en cuando alguien con claridad suficiente, ilusión por contarlo y capacidad de transmisión nos ayude a los demás a volver a tener ganas de hacer cosas, ni bien ni mal, si no solamente de tener fuerzas para ponerte a la tarea.

  5. Hola,
    Lo siento para la respuesta arriba, fue un error (:
    Tengo unas preguntas sobre correr sin zapatos. Intenté esto el verano pasado en un gimnasio. Los dedos de los pies se sentían bien (donde pudieron extender y estirar). Las pantorrillas me dolerían un poco, pero yo pienso que reduzca con práctica. Quiero intentar esto otra vez, pero tengo preguntas.
    ¿Qué es la diferencia entre correr sin zapatos y chancletas? Se sabe que chancletas son males para las pies, pero ¿Cómo es el suporto mínimo de éstos diferentes entre llevar no zapatos?
    En segundo lugar, tengo los zapatos de “Birkenstocks”. Ellos son de cuero y tienen impresiones para los dedos. Son cómodos, pero me los llevo mucho, tengo un poco dolor de las espinillas, específicamente si corro en ellos cuando estoy en un apuro. Con esto, ¿Qué es la diferencia entre estos zapatos, también sin suporto, y correr sin zapatos?
    Finalmente, sé que el dolor de las pantorrillas reduzca con práctica, pero ¿cómo correr en éste paso afecta la anatomía de las piernas en general? Bailo también, pues quiero ser seguro que esto no afecte la flexibilidad para bailar mal.
    ¡Muchas gracias por toda la ayuda!
    Teresa

    • No te preocupes Teresa, ya borré el comentario de arriba.

      Con respecto a los zapatos me temo que el artículo trata sobre organización y productividad, no sobre deporte.

      No estoy seguro de si has traducido esta página web desde otra lengua y es esta la razón de la confusión, pero siento no poder darte consejos sobre correr sin zapatos dado que sólo se trataba de una metáfora. Un saludo.

    • Posiblemente llegue tarde y este no sea el lugar adecuado para hacerlo, pero tus preguntas y observaciones me mueven a responderte. Al asunto: siempre, siempre, pero siempre corre con calzado adecuado. Siempre. No hacerlo te conducirá a un sinfín de lesiones, que en las mujeres se focalizarán siempre en las rodillas. Primero: averigua si eres pronadora o supinadora; esto es, indaga mediante un estudio (tienda especializada de “running” o podólogo) si apoyas con la cara interna o externa del pie; según tu pisada deberás llevar un calzado u otro (uno que lleve máa peso en un lateral que en otro para equilibrar la pisada). Segundo: siempre, siempre un calzado con amortiguación (cámara de aire, gel…). Tercero: si eres de caderas anchas como yo olvídate de correr y haz otros deportes de no impacto (spinning, elíptica.. ); las mujeres de caderas anchas por nuestra fisionomía cruzamos en exceso las piernas al andar y correr y esto implica machaque del cartílago rotuliano sí o sí que deriva inevitablemente en algo crónico y degenerativo que es la condromalacia (artritis temprana). La vida con condromalacia puede ser muy fastidiada y un cambio de rótula a los 50 años más que probable, y todo por hacer deporte. Si tienes la fisionomía adecuada (fíjate en que todas las corredoras tienen cadera estrecha), adelante, pero insisto en lo de hacerse un estudio biométrico de la pisada y en el calzado adecuado. Correr descalza también, pero por la playa en una superficie regular que impida hacerse torceduras. Y si puedes evitar correr por asfalto (puedes ir por tierra) mejor que mejor. Te lo dice una ex-corredora que estuvo enganchadísima a correr hace años, que pensó a sus tiernos 20 añitos que para correr sólo hacían falta dos pies. Hoy en día, desde hace tres años, tengo prohibido el correr, sufro de crisis de cojera cuatro veces al año (benditas muletas!) y el médico ha programado la muerte de mi rodilla y su suplantación en 15 años (tengo 32). Diagnóstico: condromalacia grado 3, rótula desviada y dos espolones que me rozan el nervio cuando el tendón se me inflama. De verdad, antes de hacer cualquier deporte, mejor informarse de la clase de “herramienta” que nos tocó (nuestro cuerpo) y pertrecharse del material adecuado (en este caso, tenis). La metáfora que emplea Iago es cojonuda (con perdón de la expresión) para temas de productividad, que es lo que se pretendía; si nos metemos en temas de deporte ya no. Un saludo Teresa.

  6. ¡Uy!Fue otro error.¡Lo siento de nuevo!

    Leí su artículo completamente y es muy fascinante. Aunque mi comentario fue un poco extraño por esto, es interesante porque yo pienso que mucha gente (como yo) queiren correr sin zapatos porque los sentimientos de su articulo. Me gusta la metafora mucho.
    ¡Muchas gracias por esto!


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