La importancia de gestionar bien las derrotas y el cómo

Gestionar bien derrotas

Todo proyecto, ya sea profesional o personal, atraviesa momentos mejores y peores a lo largo del tiempo. Tendrá fases de crecimiento, de caída y estabilidad durante periodos variables.

Resulta muy motivador hablar de cómo prever consecuencias e incluso de cómo evitarlas, pero la cruda realidad es que hay momentos en los que el único resultado posible es una derrota. Eso sí, para ese entonces aún habrá una gran diferencia en el resultado dependiendo de las opciones que tengas a mano.

Y para eso, llegado el momento, lo único que cuenta, es que sepas cómo debes reaccionar.

La actitud necesaria para gestionar bien las derrotas

Empecemos por definir exactamente la actitud necesaria. Cuando te encuentres en situación de urgencia no vas a tener tiempo para cálculos. Así que necesitas reglas claras y no puedes permitirte escoger cuáles seguir y cuáles no sobre la marcha.

1. Mentalidad de Póker

Si hay algo que aprender de un juego como el Póker es que los que ganan al final, han perdido varias veces antes. Y la diferencia entre unos y otros está sólo en cuándo decidieron poner sus inversiones. A decir verdad no se me ocurre ninguna excepción a esta regla y si tienes un proyecto personal deberás tener la misma mentalidad. Tu implicación no es constante con tu proyecto así que como regla ideal el modelo a perseguir es ese: procura cuando pierdas reducir tu implicación y aumentarla cuando ganas.

Repito, la situación de tu proyecto (las cartas) variará con el tiempo, tú sólo decide con juicio cuando es buen momento para apostar.

2. Perder puedes, rendirte no

Si tuviese que describir la característica más determinante de una persona de éxito probablemente sería esa: “No te rindas nunca”. Y esto tiene una consecuencia inmediata en la forma de perder. Cuando llegas tarde es posible que de ahí no vaya a salir ninguna victoria pero lo que no puedes caer en la tentación de pensar es que no tienes nada que hacer. En el peor de los casos, deberías dedicar el tiempo que juzgas perdido a empezar el siguiente objetivo o como mínimo, a decidir por dónde empezar.

3. Proyecto = continuidad

Pero la mayoría de los objetivos que tienes en mente son proyectos de continuidad, es decir, lo poco que te desgastes hoy marcará tu éxito de mañana. Por eso, prácticamente casi ninguna batalla de las que afrontamos a diario está aislada. Imagínate por ejemplo que todas las mañanas te enfrentas en un combate de sumo contra un profesional. Tienes dos actitudes: esperar a que te tire sin intentarlo ni siquiera; o salir cada día al ring con una nueva idea, a ser posible aprendiendo de la reacción del día anterior. Cuando el profesional caiga por primera vez, verás que es tan vulnerable como tú.

Acciones para gestionar bien las derrotas

Hay muchas formas y truquitos que va a usar tu subconsciente para hacerte creer que todo lo que haces es todo lo que se podía hacer. Así que en vez de decirte que tienes que asumir tus desafíos, he aquí algunas ideas para darte cuenta de si no los estás asumiendo. A ver si tirando abajo las excusas que te pones consigues animarte a afrontar el desafío.

1. La técnica de la persona intermedia

Imagina que dejas de ser tu jefe. De repente tu proyecto está en manos de otra persona superior a la que tienes que rendirle cuentas. Tú sabes que la empresa no es tuya pero que si fracasas tu jefe te despedirá. ¿Qué es lo único que salvaría tu puesto de trabajo? Que seas capaz de argumentar todo lo que has hecho y que hayas hecho todo lo posible. En otras palabras, si hay algo hoy en tu mano para reducir tu derrota que tu jefe vería necesaria, es un indicativo de que debes afrontarlo.

2. Atosigado con males menores

A veces lo que pasa es que estás tan enfrascado en mantener algo que no puedes hacer cambios significativos. Te pondré un ejemplo: Si el capitán del Titanic en su camarote se enterase de que dentro de poco va a chocar el barco con un iceberg, podría subir y corregir el rumbo. Ahora bien, si a cada ola que arremete contra el barco, el capitán intenta buscar un poco de resguardo para no mojarse, ¡el barco se lleva nueve Oscars fijo!

¿Qué es importante de esto? Sal de tu perspectiva, explora otras soluciones más que la principal. Visto desde arriba la situación es clara. Tenlo muy presente a veces tienes que inducirte a ti mismo pequeños daños para evitar males mayores, y lo correcto es saber aceptarlo como una inversión.

3. Opiniones externas

No rechaces en momentos de urgencia gastar tiempo en pedir consejo. Nuestra mentalidad en esos momentos tiende a bloquearse y una opinión no influenciada es de gran valía.

Hay un dicho que enuncia que si tu única herramienta es un martillo, empezarás a ver todo con forma de clavo. Por eso una perspectiva externa puede ver tu mismo problema desde una aproximación diferente. Además, una persona externa verá el problema sin estar atosigado y hará el rol de la persona intermedia.

Resumiendo

Si tus esfuerzos a diario se concentran en hacer que tu proyecto crezca más y más, no puedes cambiar tu estrategia cuando las cosas van mal. Perder poco es la clave para que ganar mucho cuente y saber convertir las derrotas en pequeños traspiés hará que tu media suba enormemente.

Me gustaría saber qué opinas. ¿Le estás dedicando tanto esfuerzo a mejorar en tus derrotas como intentando forjar victorias? ¿O por el contrario las ignoras y tiras la toalla en seguida para intentar ganar en otra cosa?

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2 comentarios

  1. De las victorias se disfruta, de las derrotas se aprende.
    Tan necesarias son las unas como las otras.
    Un saludo

  2. Iago!

    ¡Excelente post! Me gustó mucho tu enfoque, creo que gran parte de los males de nuestras sociedades modernas es la poca capacidad de afrontar derrotas y traspiés que tenemos. Está lleno de jóvenes que al primer indicio de que van a fracasar, abandonan todo tipo de proyecto, ya sea completar una carrera universitaria, un emprendimiento, etc.

    Saludos!


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