Aprende a hacer evolucionar tu proyecto del mismo Darwin

Darwin evolucionar proyecto

Si por algún casual, Darwin se hubiese mudado al piso de enfrente, en vez de horribles conversaciones meteorológicas en el ascensor, es posible que te diese un par de consejos interesantes sobre cómo hacer evolucionar tus proyectos.

Lo que Charles Darwin aportó a la ciencia era una idea tan simple como innovadora: las especies, que cambian de padres a hijos con modificaciones mínimas, evolucionaban gracias a que estas pequeñas modificaciones los hacían más aptos para su entorno y por lo tanto, para la supervivencia.

Los consejos de Darwin

Darwin dedujo que las especies que sobrevivían lo hacían gracias a una ventaja competitiva frente al resto. Un pájaro con pico más largo puede acceder a comida en sitios donde los de pico corto no podrían y por lo tanto sobrevivir cuando la comida escasease. Un entorno así, concede al de pico largo la victoria.

Día 1: Encuentra el entorno donde tú seas el más apto

Traído a tus proyectos el entorno importa mucho. Y es muy probable que si en algún aspecto no progresas tanto como desearías una de las dos estrategias siguientes pueda resolverlo: o bien adaptándote tú al entorno y ganando una ventaja competitiva, o bien cambiando de entorno para que lo que ya tienes ahora te convierta en “la opción más apta”.

Por ejemplo si te va mal con tu tienda de caramelos, puede que la opción de bajar los precios sea aún peor, mientras que trasladarte delante de un colegio podría hacerte multimillonario. Esto sólo es un ejemplo de entorno favorable a tu condición. Intenta buscar a qué correspondería la tienda en tu caso y cuál sería el entorno ideal para ti.

Día 2: Si el entorno evoluciona, ¡tú también!

Darwin en el ascensor se indignaría si le contases que durante 20 años has hecho exactamente lo mismo. A pesar de vivir en el siglo XIX te gritaría “¡Los tiempos cambian muchacho!”.

Por eso es importante revisar periódicamente tu modelo, la forma en la que planeas alcanzar tu objetivo. Ya sea profesional o personal, no te vale llevar a cabo siempre la misma rutina. Así que debes revisar tus estrategias con regularidad y ver si el entorno ha cambiado.

Lo mismo se aplica con objetivos a muy largo plazo. Hay ciertas tareas que te llevarían una vida entera resolverlas (¿cuál es la mejor forma de aprovechar un día?) pero debes tener en cuenta que el entorno evoluciona, y a lo mejor para cuando tengas la respuesta, esta estará completamente desactualizada.

En este caso lo más indicado es trabajar por versiones. Crea tu primera solución, no la modifiques durante dos meses y pasado ese tiempo introduce las mejoras pensando tanto en las pegas que le has encontrado como en las modificaciones que ha habido en tu entorno.

Día 3: Si tienes una buena idea, tienes que tener valor para defenderla

A parte de su teoría, Darwin era un visionario. Un avanzado para su época. Y le tocó defenderlo en un momento en el que decir que el hombre descendía de un mono era un completo sacrilegio.

Creencias aparte, cuando tengas una buena idea, necesitas el valor de defenderla. Revísala, pásale todos los filtros de seguridad que necesites, comprueba su viabilidad y lo seguro que estás de ella pero si es así, tu proyecto no se verá completado hasta que no le pongas la determinación que se merece.

Por otra parte, muchos de los objetivos personales dependen solamente de tu determinación. Si logras esto, habrás recorrido más de la mitad del camino.

Día 4: Una pequeña modificación a cada vez

De una generación a la siguiente cada especie evolucionaba casi nada y en una sola dirección. Pues bien, tanto para experimentar como para buscar vías de crecimiento: ¡copia a la naturaleza!

No necesitas una revolución para ser el más apto o para hacer posible tu próximo objetivo, pero lo que sí necesitas es saber que la modificación que introduces funciona. Para ello necesitarás indicadores que midan exactamente el cambio que introduces y además necesitas tomar un cambio a la vez para no falsear los resultados.

Para empezar la casa por los pilares, ¿eres capaz de pensar en un entorno donde tus características fuesen una ventaja? Ese es el verdadero objetivo. Aunque puedas adaptarte, el salto sustancial llegará cuando encuentres el mejor entorno posible para ti.

La búsqueda paga el esfuerzo.

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8 comentarios

  1. Muy buen artículo Iago! Me encanta como le has rescatado al Darwin para darle tu propia interpretación. Y me gustaría añadir un aspecto: hay una pequeña diferencia entre la adaptación darwinista y lo que nosotros podemos lograr. Tus proyectos mejorarán con los pequeños cambios que vas introduciendo poco a poco, por eso es tan importante que tengas una visión clara de hacia donde quieres que se desarrolle tu proyecto. Si tienes claro tu meta, te será más fácil adaptar las herramientas en el camino.

  2. El kaizen también es muy útil en la progresión. Los seres humanos nos movemos fundamentalmente por las emociones, somos “seres emocionales” y nos asustamos en cuanto algo se hace grande y difícil. Descomponer las tareas, las decisiones, los cambios etc… ayuda a reducir el miedo. ¡Buena analogía Iago!

  3. Interesante teria… Todos somos diferentes y experimentando podemos encontrar nuestra manera de “hacer”.

  4. Me ha gustado tu artículo pero no es así como funciona el evolucionismo de Darwin. Y no lo es porque el pájaro no tiene poder de decisión sobre el tamaño que ha de tener su pico. Este le sale grande o corto por casualidad y se convierte en una ventaja adaptativa no programada que se irá transmitiendo genéticamente.
    Pienso que es Lamarck y no Darwin quien mejor se adapta al contenido de tu mensaje. Lamarck dijo que “la necesidad hace el órgano”, es decir, que éste evolucionaría según la función que le damos. El ejemplo que se suele poner es el del cuello de las jirafas.
    Saludos.

    • Estoy de acuerdo contigo Plácido, tu aclaración es completamente legítima. Sin embargo tal y como está montada la lista del artículo y teniendo en cuenta que a Darwin también lo destaco por defensor ejemplar de su idea, lo dejaré tal y como está por comprensibilidad. No obstante, mis disculpas por la falta de precisión en ese punto.

  5. Hola, Iago.
    Gracias por tu respuesta y enhorabuena por tu blog.
    Saludos,
    P

  6. Y como han evolucionado, muchas gracias, hice lo de ” la semana y fallar apropósito” también los de los apuntes para no desconcentrarse ( “lista de migas de pan” ), he adaptado esta ultima a la propia metáfora de vida que he tenido siempre, que es la célula, todo progreso me acerca mas al centro, es increíble lo mucho que he progresado, el conocer tus defectos puede potenciarte enormemente también, ahora lucho contra mi gran némesis, lo complejo de las variedades, al principio era entretenido ser multifacético, pero es una gran carga innecesaria que no me permite correr, estoy aprendiendo el usar cada vez menos energía para obtener más rendimiento; espero que estés muy bien y sigue así, muchas gracias por compartir tus conocimientos.

    • Hola Matías,

      El empezar por la gestión de interrupciones (la técnica de las migas de pan) es muy motivador porque ves resultados desde las primeras acciones. Sin embargo, esto es una carrera de fondo y con muchas técnicas el beneficio no se ve ni directa ni inmediatamente.

      Me alegro de que esté funcionando y enhorabuena por el trabajo de campo 😉


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