Desmitificando el minimalismo

sobre el minimalismo y mis acercamientos

Fotografía original de Morten Johannes Ervik

Yo no me definiría como minimalista en principio, pero a decir verdad, indagando en el tema, he de admitir que tengo más de ello de lo que pensaba.

Supongo que la palabra “minimalismo” en sí es tan descriptiva que me ha llevado como a muchos a construirme falsos prejuicios, los cuales por cierto he debido tirar abajo casi por completo.

Descubriendo el minimalismo

El mérito en gran parte se lo debo a una lectura reciente: Minimalismo Anticrisis de Valentina Thörner da Cruz. Es un libro bastante divulgativo y directo que me ha servido para entender claramente de qué va eso del minimalismo.

En primer lugar, algunas de las técnicas de organización que he ido implantando desde que me propuse ser más productivo giran en torno a la idea de que “menos, se organiza mejor”. Hasta aquí, previsible.

La simpleza y el prescindir de lo innecesario son vías muy efectivas para centrarte en tus objetivos y acerca de eso el minimalismo tiene mucho que decir.

Por otra parte he conseguido comprender sólidamente el concepto. Esa idea de minimalista = monje budista creo que ya no la tiene nadie hoy en día, pero tampoco considero que exista una línea muy definida. Personalmente me hubiese callado si hace unas semanas me preguntan sobre minimalismo.

Había oído hablar de Leo Babauta, he leído artículos suyos, me considero un defensor de que lo simple es mejor por varios motivos y prescindo bastante de lo innecesario, tanto en el plano material como en cualquier otro plano.

Aún así no respondería a la pregunta sino que se la devolvería al experto que me la hubiese preguntado diciendo “con lo que te he dicho, tú que sabes de esto, ¿soy o no soy minimalista?”

Lo que ya tengo de minimalista

Por eso me sorprende lo que ya tengo implementado y lo que por los mismos razonamientos debería implementar y aún no había pensado. Mi problema con el minimalismo, como la mayoría, es que era algo difuso y que me sonaba a lejano.

El libro, de hecho, propone varios ejercicios para que puedas encontrar dónde aplicar lo que te explica. Lo cual es clave porque toda filosofía sin acción no es más que una idea almacenada en tu cabeza esperando a que tu mala memoria acabe por borrarla.

Sobre todo hay una conclusión general que se impone y es que el minimalismo no es sólo una alternativa sino que parece más bien un añadido, un criterio más a tener presente.

Me explico, creo que el pensamiento mayoritario sobre el minimalismo es que se trata de una forma de hacerlo todo: “O lo haces a tu manera, o a la minimalista”. Pero en realidad no es así. Es decir, para escoger cuál es la mejor opción, aplica tus criterios y además el minimalista.

Este último apunta a minimizar lo que usas, lo que necesitas y sobre todo lo que consumes. No por afán verde (que también) o por intento de ahorro, sino porque realmente en cierto momento mucho se vuelve contraproducente.

Lo que me dispongo a probar

Todavía me falta alguno de estos ejercicios por probar y dado que lo que ya he hecho me ha gustado me comprometo a probarlos. Sí, sí, eso implica dejar de pensar en lo que podría salir de ahí y hacerlos para comprobar resultados por mí mismo.

Tengo que redactar una lista en concreto aunque no es trascendente que diga cuál porque cada uno tiene sus objetivos. Lo que es útil para mí, no es aplicable para ti. Y en eso me ha sorprendido de nuevo el minimalismo.

Pensando que era un añadido, quedaba pospuesto hasta dentro de un tiempo, porque creía tener cosas más prioritarias que hacer. Pero ahora, con la nueva definición, es una alternativa eficaz a problemas del día a día y eso hace aún más que haya valido la pena el descubrimiento.

Es como si a Newton le hubiesen puesto una tienda de libros sobre gravedad delante de su casa y se dijese cada día: “Hace un año que me apetece entrar en esa tienda pero no tengo tiempo porque estoy a punto de descifrar lo de la manzana”.

Conclusión

Aunque sea por curiosidad, échale un ojo al minimalismo. No lo mires como la pintura rústica en el tercio norte de Ucrania sino que como una solución posible a tus necesidades de productividad. En vez de enfrascarte en ellas sal a buscar inspiración.

Yo no soy un gurú y ahí me temo que debo redirigirte a los que saben de esto. Sólo señalo la importancia de tirar abajo los mitos que puedas haberte creado. Yo en concreto me he ido sumergiendo progresivamente, pero la inmersión definitiva la hice con Minimalismo Anticrisis (por si te interesa).

Sea cual sea la estrategia que escojas para sacar adelante tus proyectos una cosa está clara, el que mejor puede escoger es el que entre más opciones puede elegir. No te bases en prejuicios.

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5 comentarios

  1. Hola Iago:
    Hace tiempo que cada vez estoy adoptando una postura más minimalista y los resultados son muy buenos. Los beneficios son claros en especial en efectividad y bienestar y cuanto más adoptas esta postura más la cultivas.Parece que se educan los sentidos hacia esta línea. No debe tenerse como una filosofía rígida. Cada uno debe aplicar sus criterios, pues es cierto que lo que le va bien a uno no será útil para otros.
    Cuando se oye hablar de minimalismo, sin saber exactamente en que consiste, muchos temen que se trata de “perder” pertenencias, privarse de comodidades, volverse asceta….Nada de eso.
    Es cierto, “menos, se organiza mejor”, se gestiona mejor y nos da más espacio físico y mental y por tanto más libertad.
    (Me he reído con la tienda de libros en frente de la casa de Newton)
    Felicidades por el post! Un abrazo,

  2. …es curioso….pero en lo que vas practicando el minimalismo….te sientes más libre….

  3. Hace unos días que sigo tu blog, y debo decir que me resulta mucho más útil e interesante de lo que esperaba en un principio.

    A decir verdad, muchos de los esquemas que propones ya los aplicaba mentalmente. Pero el hecho de verlos reflejados como una entidad en sí misma, junto con la idea de plasmarlos en papel (o lo que pille), han hecho que pueda analizarlos y optimizar su funcionalidad.

    Desde Italia te agradezco tu trabajo. Y te envío ánimos y feed-back, porque todos trabajamos con más ganas cuando vemos que dicho trabajo no es fútil.

    Sigue así.

    • Muchas gracias Manuel Alejandro por tu aporte. Ya no sólo por el hecho de ser consciente del valor del feedback (que siempre es difícil de concienciar), sino por la calidad de tu observación.

      Lo que dices me soprende por comprensible pero no puedo ignorar que el blog sigue en sus primeros meses y aún no he puesto medidas para responder lo mejor posible a usuarios con tu misma percepción. Muchísimas gracias de nuevo, intentaré conservar lo que valoras y abriré un brainstorming para intentar dar solución a esa percepción inicial. Un saludo

  4. Iago, la verdad es que le vengo dando vueltas al concepto de minimalismo y no me termina de cerrar. Una cosa es “Simplificar” y otra es obsesionarse con hacer algo de una manera “minimalista”.

    Para mí, un sistema tiene que ser “tan sencillo como sea posible”, es decir trato de no agregarle cosas porque sí. Mi esfuerzo está puesto en obtener el resultado que busco, luego en hacerlo de la mejor manera.

    Saludos

    JC


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